¿El viraje económico podría aplicarse a México?

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  • ¿Por qué Nueva Zelanda deja el PIB y adopta la medición del Bienestar?

 

 

Por: Yvette Hesse

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Pese a las condiciones favorables de estabilidad económica, las autoridades del país justifican un viraje que se está dando debido a factores como la desigualdad: “cómo explicarle a la gente que vivimos en una nación en la que pese al crecimiento económico hay familias sin hogar, el medio ambiente se degrada con rapidez o las personas con problemas de salud mental no reciben el trato que necesitan, sólo por señalar algunos factores de desigualdad”. No, no lo dijo el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, lo mencionó recientemente ni más ni menos que la primera ministra de Nueva Zelanda, Jacinda Arden.

 

HA LLEGADO EL MOMENTO DE CAMBIAR

Se pretende cambiar el enfoque tradicional del presupuesto basado en un análisis de costo beneficio “cortoplacista” que se sustenta en los indicadores macroeconómicos para centrarlo en áreas que detonen más el bienestar de la gente, o sea, en el desarrollo económico y no sólo en el crecimiento económico. Jacinda Arden fue enfática: “Es un hecho, el crecimiento económico es importante y es algo que seguiremos buscando. Sin embargo, por sí mismo no garantiza las mejoras de los estándares de vida de una parte importante de la población, ha llegado el momento de cambiar”. Y… ¿qué está sucediendo en esa nación? Veamos:

 

UN CAMBIO PLANEADO POR AÑOS

Nueva Zelanda aplicará una nueva forma de medir el desarrollo económico, es decir, ahora prioriza la mejora en la calidad de vida frente a los indicadores económicos. Hasta pareciera el discurso del presidente de México pero no, se trata de la primera ministra y quizá lo que pocos saben es que en el fondo lo que sucede es que se trata de un cambio planeado por muchos años, que en realidad no sería posible sin una dosis de estabilidad y comportamiento favorable de los indicadores macroeconómicos.

 

¿DISCURSO POPULISTA O REALISTA?

No es muy usual que digamos para un país el que, en lugar de centrarse en el PIB, cambie y se enfoque en una medición del bienestar de la población, en ese sentido por supuesto que no faltan los críticos señalando que no se trata en realidad de un cambio sino de un discurso sesgado hacia el populismo, mientras que otros tratan de darle el beneficio de la duda al gobierno en funciones y señalan que podría tratarse de una evolución de la economía hacia estándares de más calidad para la población; claro, todo este plan es algo posible gracias a una economía estable.

 

BUENOS INDICADORES MACROECONÓMICOS

Nueva Zelanda no es inmune al contexto global, pero sus indicadores macroeconómicos han logrado sortear la incertidumbre: la inflación es baja, tiene una tasa estable de desempleo, superávit presupuestario y una deuda pública moderada. La perspectiva del crecimiento en ese país es de 2.5 por ciento en 2019 y 2.9 por ciento en 2020, quizás no son tasas extraordinarias, pero bajo el contexto mundial no son malas, porque en el mundo la economía se ralentiza y la guerra comercial entre Estados Unidos y China ha creado incertidumbre global.

 

ECONOMÍA ESTABLE PERO… DESIGUAL

Quizás este asunto será el inicio de un cambio radical en la forma de concebir la economía y sus resultados, o probablemente sólo sea uno más de los muchos intentos por hacer menos desigual el mundo… los resultados los veremos en el largo plazo y todo dependerá de si esta tendencia toma fuerza para saber qué tanto empujará cambios en otras partes del mundo.

En nuestro país, el presidente ha insistido también sobre la necesidad de modificar el enfoque de la economía y voltear hacia esquemas de desarrollo centrados en el bienestar. Resulta interesante sin duda, analizar cómo en algunos lugares la economía mundial empieza a mostrar signos de cambios relevantes, pues hoy día se presentan sucesos que antes eran impensables.

 

¿CÓMO RESULTARÁ EL VIRAJE ECONÓMICO?

Eso sí, digamos que se trata de periodo de grandes ajustes y todavía no sabemos lo que pueda suceder. Quizá pasarán muchas décadas antes de que se vea un ajuste verdadero, posiblemente no vaya a suceder nada al final del camino, los resultados serán en este sentido desconocidos e inesperados. El viraje económico que se presenta ya en Nueva Zelanda, que si bien es una nación pequeña y no tan relevante para la economía global, podría ser el inicio de un camino no explorado hasta ahora, pero que genera esperanza y grandes expectativas…

 

*Yvette Hesse es directora de Grupo Editorial Kankun y Gente Q. Roo, revista de negocios y política.

 

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