Violada, encarcelada y condenada

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  • Enfrentaba a 40 años de cárcel por un aborto espontáneo.

 

 

Por: Yvette Hesse

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Primero fue violada. Quedó embarazada. Pasados los meses −la jovencita salvadoreña de escasos recursos que reside en una zona rural− fue condenada a 30 años de cárcel… el delito: homicidio agravado. Había sufrido un parto extra hospitalario el 6 de abril de 2016 cuando se encontraba en su vivienda y después fue trasladada por un familiar al Hospital Nacional del municipio de Cojutepeque, pero ya no se pudo hacer nada, el producto se perdió.

 

EL PROPIO MÉDICO LA DENUNCIÓ

Como es normal en ese país centroamericano, fue denunciada ante las autoridades por el propio médico que la atendió. Parece una novela de ficción, pero no, es un caso real, como varios otros que existen no sólo en El Salvador, sino también en otros países. O sea, primero fue víctima de la violencia al ser violada y fue tratada como culpable pues no pasó nada… luego, embarazada tiene una emergencia médica y también es culpable de que no se pudiera salvar la vida del producto… y el castigo, ¡varios años de cárcel!

 

MINISTERIO PÚBLICO ACUSÓ DE HOMICIDIO AGRAVADO EN LA MODALIDAD DE COMISIÓN POR OMISIÓN

Es difícil imaginar que una institución fiscal tuviese un veredicto tan duro como inverosímil, pero así era: sostenía que la procesada “era la encargada de proteger la vida de su bebé y no evitó su muerte” y vaya, al inicio del juicio, esa mismísima institución fiscal pedía 30 años de cárcel que por alguna perversa razón, cambió para más adelante exigir una condena de ¡40 años!

 

¿EL ABORTO ESPONTÁNEO ES HOMICIDIO?

Gracias a que algunas agrupaciones internacionales como el Centro por la Justicia y el Derecho Internacional (Cejil) y una eurodiputada insistieron e intervinieron en el caso, es que esa joven salvadoreña de 21 años ya fue absuelta por un juez que finalmente usó el sentido común: no había forma de comprobar el delito, un supuesto delito que verdaderamente es ridículo: la chica estaba acusada de homicidio agravado por omisión tras sufrir ese aborto espontáneo… Si bien ya se puede decir que fue un final feliz, la historia debe conocerse, debe analizarse, debe reflexionarse, pues hay varios otros casos similares que nunca debían repetirse, pues antes del veredicto vivió toda una pesadilla.

 

JUICIO TRAS JUICIO

Esa joven cuyo embarazo fue producto de una violación, primero fue sometida a un juicio y el fallo fue condenatorio: en julio de 2017 se le imponían 30 años de cárcel por el delito de homicidio agravado. Vaya, se le echaba a perder su vida. Posteriormente se sometió a un nuevo juicio, después de que la Corte Suprema de Justicia (CSJ) anulara en diciembre de 2018 ese fallo de julio de 2017.

 

MUJERES PRESAS POR PARTOS COMPLICADOS

En ese lapso, los centros por la Justicia y el Derecho Internacional y de Derechos Reproductivos habían exigido que fuera absuelta y lograra obtener su libertad total… y… nada pasaba, hasta que un nuevo juez del Tribunal de Sentencia de Cojutepeque emitió por fin la absolución.

El juez textualmente dijo lo que desde un principio debió ser: no había forma de comprobar el delito, fue un parto complicado, como el de muchas de las mujeres que aún están presas por el delito de homicidio…

 

LA JUSTICIA DEBE APOYAR, NO HUNDIR

Este caso traspasó fronteras por la intervención internacional y… ¿si no lo hubiera hecho? Caray, la chica hubiese pasado 40 años de cárcel. Es urgente dejar de criminalizar a mujeres en situación de vulnerabilidad. Como bien enfatizó el Centro de Derechos Reproductivos, “es hora de que las mujeres que sufren emergencias obstétricas dejen de ser sentenciadas por delitos que no cometieron”. No sólo en El Salvador, sino en todo el mundo, los centros de justicia deberían invertir sus recursos y energías en la protección de las mujeres, no en hundirlas aún más…

 

*Yvette Hesse es directora de Grupo Editorial Kankun y Gente Q. Roo, revista de negocios y política.

 

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