Muestra mimo ingenio y corazón

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  • El público se mostró divertido ante la participación del mimo Ramón Solano.

 

MARIANA MONTES / AGENCIA REFORMA

CIUDAD DE MÉXICO.- Para arrancar carcajadas, el mimo Ramón Solano sólo tuvo que echar mano de su ingenio y de un ayudante: el mismo público.

 

La capacidad del artista de la Ciudad de México para improvisar e integrar a chicos y grandes en su rutina atrapó a decenas de personas en su presentación en el Auditorio del Museo de Historia Mexicana, dentro del Séptimo Festival de Pantomima Monterrey.

 

Desde los primeros minutos del performance fue evidente que nadie estaba a salvo de las ocurrencias de Solano. Por ejemplo, se mostró impaciente con los que llegaron tarde a la función y hasta los acomodó en los asientos disponibles.

 

Pasó los 50 minutos del show tanto en el escenario como en las butacas y retó la imaginación de los más pequeños. Presentó a su “mascota” (un muñeco de trapo y peluche) a la que hizo “volar” por un “aro de fuego”, demandando interjecciones de admiración. ¿El resultado? Aplausos y carcajadas.

 

En otra parte del show se enfocó en replicar los hábitos matutinos de los hombres: desde que apagan el despertador hasta que entran a la regadera y se suben al camión, incluyendo las repentinas paradas y el aguante de los olores de los que no se bañaron.

 

Uno de los momentos más aplaudidos fue cuando invitó a dos hombres a la tarima y les pidió que fingieran viajar en una moto, haciendo que obedecieran sus órdenes por más absurdas que éstas fueran.

 

Al final, Solano “sacó” el corazón de su pecho, lo partió en pedacitos y lo repartió a los asistentes que llenaron el recinto, en señal de agradecimiento. El público le regaló una fuerte ovación.

 

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