¡Y en esta esquina… el Dr. Pech!

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Tal parece que los políticos quieren desplazar a los comediantes más afamados de México; conferencia tras conferencia, alcaldes, diputados, senadores y líderes de partidos quieren hacer creer a la gente que son unos auténticos “youtuber”. No dan una.

Creen que con la sarta de ocurrencias que exponen en sus ruedas de prensa van a convencer a los ciudadanos de unirse a sus proyectos de gobierno. No paran de decir necedades.

El caso del Dr. Pech (José Luis) es de llamar la atención. Indígena de apellido, dice no creer en las caravanas mayas que realizan sus contrincantes políticos; sin dar nombres de por medio, el senador se fue duro y tupido contra el diputado federal Luis Javier Alegre Salazar, organizador de esta marcha estatal.

El Dr. Pech, como le gusta que se refieran a él, en sus últimas apariciones públicas por el estado anunció su interés por competir de nuevo por el gobierno de Quintana Roo. Hasta ahí todo bien.

Lo malo es cuando dijo que pondrá por delante su trayectoria y trabajo en la Cámara Alta en lugar de estar realizando “giras y caravanas” (como otros). Creo que hasta le tembló la barbilla al pronunciar esas palabras.

Yo no sé si el diputado Alegre sea tan alegre o si esté utilizando la marca del indigenismo para abrirse paso rumbo a la gubernatura. Sólo él lo sabe. Él y su conciencia.

Lo aplaudible es que está abanderando una causa justa y necesaria, olvidada por muchos, para traducir la Constitución Política del Estado de Quintana Roo a la lengua de origen. Y eso que no tiene rasgos indígenas. Es “blanquito”, diría el presidente.

Vergüenza debería dar a aquellos que teniendo estas raíces, los que se dicen herederos de la legendaria cultura (te lo digo Pech, para que lo entiendas Pech), no muevan un solo dedo para defenderla y engrandecerla.

Políticos peninsulares con raíces mayas hemos tenido pocos; hubo uno de triste memoria para Yucatán, el doctor Francisco Luna Kan, que hizo nada por los pueblos originarios.

Fue títere del instituto político (PRI) que lo postuló como diputado federal, senador y gobernador del estado y se olvidó de sus raíces. Sólo pensó en el partido. Fue un auténtico fracaso.

Ahora que Quintana Roo tiene un Pech en el Senado, los ciudadanos están esperando ávidos los resultados de su gestión ¿Qué tan productivo ha resultado el legislador para las comunidades indígenas? Que ofrezca datos y cifras.

El Dr. Pech, ni tardo ni perezoso, aprovechó la oportunidad de estar ante los medios para decir que la “simpatía” de los políticos en los procesos electorales ha lastimado mucho a Quintana Roo, por lo que deberá llegar el más calificado (¿o sea, él?).

“Creo que nos ha lastimado mucho la frivolidad de pensar que cualquier simpático puede llegar al gobierno; lo vivimos con Félix (González Canto) y Beto Borge (Angulo). Necesitamos un buen gobierno que no nos endeude”. Así de directo. Trajo a la memoria de los quintanarroenses las tristes y hasta perversas administraciones de estos ex gobernadores, a quienes consideró dañinos por los abusos que cometieron.

¿Se habrá mordido la lengua? ¿No fue durante esas administraciones (del Partido Revolucionario Institucional) donde desempeñó importantes cargos como secretario de Gobierno, secretario de Desarrollo Económico y rector de la Universidad de Quintana Roo (también cartera del gobernador en turno)? Quizá esté equivocado.

DORMIR CON EL ENEMIGO

Y lo peor de todo. Al senador postulado por el Movimiento de Regeneración Nacional se le olvidan otras cosas; él menos que nadie puede decir que la grave división interna que se está reflejando en Morena es el precio por “dormir con el enemigo”.

“Es el precio por haber aceptado gente de otros partidos con malas prácticas arraigadas. Creo que finalmente el tiempo pondrá a todos en su lugar”, reiteró el senador morenista.

¡Válgame Dios, qué desfachatez! Todo el mundo sabe que la Cúpula de Morena (no las bases) está hecha de puro desperdicio político; al Movimiento entró –le dieron espacio– puro malora, desterrado, frustrado, resentido e iletrado, desechados por los demás partidos políticos.

Digamos que “finísimas personas” en la dirigencia nacional de Morena, no hay. Sus alcaldes y alcaldesas, sus gobernadores, están cometiendo puros desfiguros. No saben gobernar. Sus administraciones están por los suelos.

Y eso lo van a pagar electoralmente en los próximos comicios. Ni duda cabe. Si el Dr. Pech quiere ganar auténticas simpatías del electorado, entonces tendrá que cambiar de estrategia; todos conocen sus raíces políticas, así que mejor ni se embarre sacando a relucir a los innombrables del estado.

Y PARA REMATAR…

Uno se preguntaría para qué se pelea el senador con la gente de su propio Movimiento. Al “súper delegado” Arturo Abreu Marín le dejó claro que no tiene facultades para elegir a los responsables de las dependencias federales en el estado.

Esa designación, advirtió el Dr. Pech, queda a cargo de los secretarios del ramo, de acuerdo con la nueva Ley de la Administración Pública.

“La Ley establece que el Coordinador Estatal de Desarrollo Social en Quintana Roo no podrá nombrar a nadie, únicamente supervisará el funcionamiento de las dependencias”. Demasiado puntual para ser compañeros del mismo Movimiento.

Cuidado, Dr. Pech, mucho cuidado porque es demasiado pronto para estar abriendo frentes de guerra. No vaya a ser que no tenga el suficiente blindaje para detener la ola de martillazos políticos que pueden llegarle de rebote.

Además, para que tanto alboroto cuando los “líderes” de Morena ya saben quién es “El gallo” de Andrés Manuel López Obrador para el Gobierno del Estado. Basta voltear a los municipios y ver la marcha silenciosa que hacen algunos personajes muy cercanos al Presidente.

En algo tiene razón, estimado Dr. Pech: la población sabrá discernir para elegir a sus representantes y el tiempo será quien ponga a cada persona en su lugar, según sus ambiciones y manera de conseguirlas. La gente no se equivoca tan fácilmente dos veces. Eso que ni qué.

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