(VIDEO) Crece con rapidez población adulta

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  • La composición de la población en México ha cambiado en las últimas décadas.

 

LAURA CRUZ

CHETUMAL, Q. ROO.- La vejez no está en la edad, está en el corazón. Es una frase que aplican aquellas personas que llegan a la adultez. En 1982 se decretó conmemorar en agosto la vejez a nivel internacional, pero en México se determinó específicamente el 28 como Día del Adulto Mayor.

De acuerdo con información de la federación, la composición de la población en México ha cambiado en las últimas décadas; en 2015, la población adulta mayor de 60 años y más representaba 10.9 por ciento del total de la población femenina y 9.9 por ciento del total de población masculina.

A pesar de su bajo peso relativo, la población adulta mayor está creciendo de manera acelerada; se prevé que para 2030 las mujeres de 60 años y más representen 15.8 por ciento del total de población y los hombres 13.8 por ciento del total.

En este preámbulo, hay personas que después de los 65 llegan firmes, sanos, llenos de vitalidad y con ganas de continuar comiéndose el mundo.

 

 

Un cambio total

 

Sin embargo, eso no es posible para la señora Teresa Cruz, quien a pesar de considerar tener el privilegio de vivir, su vida desde hace cinco años cambió por completo, pues su cadera está fracturada tras sufrir una caída y sus hábitos cambiaron por completo.

Con dos cirugías y varios intentos de rehabilitación, ahora depende de una andadera para caminar; lo más duro fue dejar de trabajar como empleada de limpieza, con lo que sus ingresos disminuyeron y ahora económicamente depende de su esposo.

Actualmente, acude tres días por semana al Centro de Rehabilitación Integral de Quintana Roo para recibir terapia y ejercicios que le ayudan a mejorar su condición; pese a esto, su vida ya no es la misma, pero no la detiene a continuar con ganas de luchar y envejecer con dignidad.

“Me siento feliz, tranquila, sobre todo porque creo en Dios y sé que hasta donde él diga”.

La meta de su vida, ahora recae en dejar de depender de la andadera, aun así no pierde la esperanza y pone todo su esfuerzo para lograrlo pronto.

Además, menciona que conoce muy poco de los programas sociales para adultos mayores, sin embargo, hace meses ingresó sus documentos para recibir apoyo por parte del estado. Es fecha que aún no resulta beneficiada.

Tersa Cruz pide a las autoridades que no se olviden de las personas mayores, quienes tienen limitaciones para salir a la calle.

“Les pediría que se enfoquen en esas personas que necesitan más para moverse, para salir de su casa”.

 

Se siente afortunada

 

Otro caso similar, es el de la señora Dulce María González. Con 80 años de edad sus días los pasa en su casa, sentada en el mueble o acostada en la cama, pues desde hace cuatro años sus piernas dejaron de responderle y no puede pararse. “Se murió mi hermano y a los ocho días yo dejé de caminar”.

En situación extraña, en la que distintas opiniones medicas no han podido diagnosticar qué es lo que realmente tiene, sus días son complicados, pues en la únicamente vive con su esposo, quien también tiene dificultades para desplazarse.

Uno de los mayores retos que tiene esta familia es desplazarse y salir de su casa, pues al no poder caminar tienen que salir a buscar en silla de ruedas un taxi y no todos quieren brindarle el servicio.

La señora Dulce María opina que su situación es traumática, pero ante las adversidades se siente afortunada y satisfecha, pues considera que muchas personas a su edad, atraviesan otras complicaciones más severas en la salud.

Ambos, están inscritos a apoyos federales, pero en el caso de la señora Dulce María, la fundación Cáritas cada quince días le brinda una despensa por medio de uno de sus programas para personas vulnerables.

 

Las horas amenas

 

Pero la señora Dulce María no está sola, sus días se llenan de humor y las horas se vuelven amenas gracias a la compañía de su vecina María Flota Calderón, quien se volvió su mejor amiga, acompañante y protectora.

La señora María tiene 66 años y vive a escasos metros de su vecina, a quien en distintas ocasiones le lleva comida, pues conoce de la situación por la que atraviesa su compañera de pláticas.

“A pesar de nuestra edad y de nuestras dolencias seguimos adelante, sabemos que todo lo que viene a nuestra vida es normal”, reconoce María.

Ella también sobrevive de los apoyos gubernamentales y se encarga de administrar lo que bimestralmente le otorgan.

Estas tres mujeres tienen en común que son personas de la tercera edad, que dedicaron gran parte de su vida a trabajar en casas realizando limpieza.

Hoy en día tienen limitantes físicas pero con mucha fuerza humana para continuar envejeciendo, mismas que demandan fuentes de ingresos, así como programas de asistencia social para atender su salud y cubrir sus necesidades básicas.

 

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