López Obrador… el presidente que camina solo

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Carbones Políticos

      Elmer Ancona  @elmerando

 

De que puede mejorar, puede, eso que ni qué, pero a un año de gobierno la administración del presidente Andrés Manuel López Obrador es un auténtico desastre.

Por más que se esfuerce todas las mañanas en dar sus propios indicadores, sus datos ilusorios, la realidad expresa otra cosa: la economía está por los suelos y en el campo de la política ha generado desaliento aun entre sus mismos seguidores.

Hoy tenemos un presidente que no se ve ni se siente, que no habla con fuerza, que no tiene discurso, que parece ir sin rumbo fijo, sin dirección, sin acompañamiento. La gente lo ve solitario.

No hablemos de la crítica de la “derecha”, sino de la propia “izquierda”, desde la más suavecita hasta la más radical, que no se prende con lo que hace, que no se motiva con lo que dice.

A los de la extrema izquierda no termina de convencerlos porque saben que no habrá una auténtica revolución, que no habrá cambios sustantivos, que no habrá transformación de paradigmas ni de doctrina. No le creen.

Los de la izquierda moderada (¿habrá?) lo dejaron solo, prefirieron alejarse del Movimiento Regeneración Nacional (Morena) y ajustarse a lo poco que les queda de partido.

El Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) lo tiene “entre ceja y ceja”, no lo deja en paz, no para de criticarlo por traicionar los auténticos y nobles intereses del indigenismo.

Los intelectuales de izquierda –salvo Elenita y Paco Ignacio– permanecen escondidos en sus madrigueras, en las aulas, en los bares, criticando en lo oscurito, porque saben que en este gobierno no hay pensamiento definido, no hay ideología. No hay nada.

El periodismo militante se lo ha tupido a más no poder; por más que tratan de darle espacios de difusión en sus portadas e interiores no saben ni cómo ayudarle. No se deja ayudar.

Creo que ya ni Silvio Rodríguez, el trovador cubano más venerado en los últimos tiempos, el lírico de la Revolución, lo quiere apapachar. Si pensaba hacerle una canción como a Fidel Castro, se la pensará dos veces. No tendrá tela de dónde cortar.

Los adultos mayores, los abuelitos del país, ya no quieren saber nada de él; se sienten defraudados, abandonados a su suerte. Unos cuantos billetes al bimestre no les ayuda en nada. No cura sus dolencias.

Los soldados y marinos de la nación son agredidos, ofendidos, maltratados por gente enardecida, fuera de control, que sólo protege sus intereses ilícitos, perversos. Y el gobierno federal, más tibio que un huevo, sin ánimo de defenderlos. Grita quedito para no espantar al “pueblo bueno”.

Los jóvenes sin estudio ni trabajo, “bendecidos” por la beca que les cae del cielo, siguen sin ganas de aprender ni de prosperar; la solución para sentirse más felices no es el dinero que les regala el gobierno, por eso lo utilizan para depilarse la piel, para parrandear con los cuates.

Y los miles de estudiantes de medicina, los residentes que se parten el lomo, que se gastan la vida atendiendo a los pacientes de los hospitales del sector público, siguen sin ser escuchados. Total, que se conformen con lo que ganan. Los estudios no tienen valor en este gobierno de izquierda.

Ya no hablemos de los casi cien mil mexicanos que se quedaron sin empleo en tan sólo un año, sin importar su nivel académico, su grado de especialidad, su trayectoria laboral, sus necesidades familiares. Eso importa un carajo.

Por eso este gobierno federal contrató puro cascajo, las sobras de las sobras; hoy están en los cubículos despachando los “auténticos revolucionarios”, los que no saben ni conocen, pero se entregan fielmente a la causa lópezobradorista.

Para gobernar –ya lo dijo este célebre– se requiere 99 por ciento honestidad y uno por ciento de capacidad. Así se ven las cosas a través de la mirada de un presidente que no sabe gobernar, ni dirigir ni entender a una nación poderosa.

Pobre México, tan lejos de Estados Unidos y tan cerca de Morena… ¿Así va el famoso dicho?

Prenden la ‘Alerta Roja’

Las estadísticas no mienten. Las empresas nacionales y extranjeras especializadas en medición de economías, coinciden que México va en claro retroceso, colocando a la población en serios riesgos. Veamos algunos ejemplos:

  • En los primeros cinco meses de 2019, el IMSS registró 303 mil 545 empleos formales, que representa una disminución de 38% respecto al mismo periodo de 2018.
  • En mayo el empleo tuvo un descalabro, pues se registraron apenas 3 mil 983 trabajos nuevos; en contraste, en el mismo mes de 2018 se crearon 33 mil 966 puestos, es decir, se tuvo una caída de 88.3%.
  • El Producto Interno Bruto (PIB) no creció en el primer trimestre del año; respecto al mismo periodo de 2018 se incrementó apenas 0.1%, pero en comparación con el último trimestre se contrajo 0.2% (Inegi).
  • El indicador en Manufacturas cayó 1.1 puntos, en Construcción descendió 0.5 puntos y en Comercio retrocedió 0.2 puntos. El sector industrial es el que más ha caído, con una disminución 2.1% respecto al primer trimestre de 2018 (Inegi).

Los enfrentamientos

Y para terminarla de amolar, al presidente Andrés Manuel López Obrador le está lloviendo fuerte –la tormenta crece– por la falta de resultados en la investigación del aparente crimen contra la ex gobernadora de Puebla, Martha Erika Alonso, y del senador Rafael Moreno Valle.

Las investigaciones sobre la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa han quedado silenciadas –de manera sospechosa– por el gobierno federal; ya no se habla de estos jóvenes, cuando antes los “izquierdistas” gritaban a todo pulmón para encontrarlos.

El choque verbal contra los medios de comunicación no se detiene; el presidente de la República no desperdicia oportunidad para seguir ofendiendo a los periodistas, mientras estos siguen cayendo asesinados en todo el país.

Ya no hablemos de los feminicidios que se han detonado durante la administración lópezobradorista, los asesinatos a sangre fría en todo el país, el alto índice de secuestros, de robo a mano armada. Mejor callemos. Las cifras son irrefutables.

A un año de gobierno, López Obrador no tendrá nada nuevo que contar el próximo domingo a los mexicanos. Dará sus propios datos –como siempre–. Seguirá caminando solo. Será un presidente solitario si no se deja ayudar.