#CarbonesPolíticos: La paz social y el tejido familiar… rotos

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@elmerando / elmerancona@hotmail.com

Elmer Ancona

En Quintana Roo se ha roto la paz y el tejido familiar, una advertencia demasiado grave, perturbadora, para venir de un informe de gobierno, de un mandatario que va a la mitad del camino.

En tu Tercer Informe de Gobierno, el político quintanarroense de origen yucateco expuso que durante décadas, en el estado se afectaron los negocios y las actividades comerciales.

Admitió que la sociedad ha perdido la confianza en las autoridades encargadas de la seguridad pública. Al Alberto Capella Ibarra y demás titulares de seguridad pública en los municipios les han de haber zumbado los oídos.

Lo más doloroso para los quintanarroenses fue escuchar en boca del propio gobernador que la inseguridad se ha desbordado debido a los “coletazos” de una plaza vendida a grupos violentos, que operaban con toda impunidad en el estado a cambio de favores políticos.

Aquí los ciudadanos se preguntan -si de transparencia se trata- qué personajes políticos resultaron favorecidos con estos favores, cómo se enriquecieron ¿irán a la cárcel? ¿habrá impunidad para ellos? Habría que dar nombres específicos.

Lo loable es que Carlos Joaquín se los dijo en su propia cara, sin pena ni temor, ya que muchos de ellos estaban sentados en primera fila como invitados de honor. Quizá en ese momento más de uno salió discretamente del evento, en cuclillas, por temor a ser identificado.

Por otra parte, los padres de familia deben poner especial atención a lo que dijo el mandatario estatal: la falta de oportunidades y alternativas -socioeconómicas y de educación-, han hecho que niños, adolescentes y jóvenes se estén convirtiendo en “carne de cañón” para la delincuencia. Los criminales los están utilizando para sus propósitos.

Es aquí donde todas las familias quintanarroenses, sin importar su estatus, religión, origen racional o étnico o nivel educativo, deben generar sinergias, unir esfuerzos para romper con esa dramática realidad.

Para salvar a los más pequeños, a los más indefensos de las garras de la criminalidad, de la mediocridad de los políticos, de la impunidad rapaz, los ciudadanos deben permanecer unidos, caminar juntos.

Sólo de esta forma se podrá salvar la integridad de las familias rotas, desechas por tanto desorden en los círculos del poder, por la voracidad de los legisladores y de los gobernantes en turno.

 

Las mujeres, factor vital

 

En su Tercer Informe de Gobierno, Carlos Joaquín González abordó uno de los temas más sensibles para cualquier sociedad: el de la protección y respaldo a todas las mujeres y el castigo para sus agresores.

Hizo énfasis al decir que en temas de acoso (sexual o laboral), abuso y maltrato (físico, psicológico y emocional) y violencia de género, quienes agredan a cualquier mujer tendrán que pagarla.

En el pasado reciente (trienios, sexenios) las mujeres valían menos que un cacahuate; no hubo respuestas gubernamentales oportunas ante tanta agresión que padecieron en manos de sus verdugos.

Carlos Joaquín dio un referente nada halagador: tan sólo en 2015 se iniciaron 670 averiguaciones previas, pero sólo se pudieron llevar a proceso ante los jueces 25 casos. Reinó la impunidad. Por eso se incrementó la violencia contra ellas.

O la legislación y los códigos no sirven para nada y tendríamos que cambiarlos a fondo, o de plano el aparato judicial es misógino y no se da cuenta de los niveles de violencia que hay en estos campos.

El jefe del Ejecutivo estatal presume haber incorporado hasta este momento refugios y albergues para brindar alojamiento y protección temporal a mujeres en situación de violencia extrema.

Para ser exactos, se han creado durante esta administración ocho unidades de atención especializada para atender violencia de género y prevenir el abuso sexual infantil.

Lo que se ha hecho hasta ahora es elogiable, pero insuficiente: haber atendido a 37 mil 167 mujeres; iniciar 16 mil 629 procesos; dictar 9 mil 849 órdenes de protección; solicitar 319 órdenes de aprehensión; tener a 475 personas vinculadas a proceso; emitir 178 sentencias y lograr 10 sentencias por feminicidio.

Sin importar tintes políticos o ideologías, la sociedad civil debería reconocer a Carlos Joaquín González por esta mecánica de protección para las mujeres quintanarroenses.

Deben seguirlo presionando para que se incrementen estos apoyos, para que su administración inyecte más recursos y esfuerzos hasta que las cifras de misoginia y abuso sexual infantil bajen considerablemente.

 

El ego más grande

 

Si algo se le tiene que reconocer a Carlos Joaquín González es la entereza para admitir que falta mucho por hacer en beneficio de los quintanarroenses. Los primeros pasos ya están dados. Faltará continuarlos.

Le quedan tres años de gobierno, eso sí, pero tal parece que sus adversarios políticos están desesperados para que se vaya pronto, para recuperar ese coto de poder que les arrojó millonarias ganancias a costa de la desigualdad social.

Tiene razón Carlos Joaquín González cuando aclara que la política no es una competencia para ver quién tiene el ego más grande.

Para el mandatario quintanarroense, la política no es más que la suma de voluntades de un trabajo en equipo que debe dar frutos y resultados al servicio del Bien Común, esto es, del bien que conviene a todos y no a unos cuantos.

“No se puede avanzar pensando que un gobierno tiene soluciones mágicas o genialidades aisladas para todo”, expuso el gobernador. Es cierto. Un gobierno no es autónomo, se sustenta en la fuerza de la sociedad, crea diálogos y consensos.

Quizá otra parte destacada de este Tercer Informe fue cuando Carlos Joaquín expuso: “Entendamos que peleándonos perdemos todos y los tiempos electorales los marca la ley, no las apetencias personales y los grupos de presión”. Algo sabrá para decir eso.

Para el gobernador, pensar diferente a los demás es hermoso (¿Por qué los políticos se dan cuenta hasta ahora?) y hay que trabajar para terminar con las disputas, con las prebendas, con la avaricia extrema de unos pocos.

Es tiempo que la sociedad, los ciudadanos caminen junto a su gobernador en esta lucha contra la corrupción, el autoritarismo, la desigualdad y, principalmente, contra el cinismo político al que hizo alusión.  Por el bien de Quintana Roo, no debe haber marcha atrás.