Los delitos se disparan… los gobiernos duermen

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  • Más de mil personas han perdido la vida de forma violenta; en agosto, 138 personas fueron asesinadas, convirtiéndose en el mes más sangriento.

 

@elmerando / elmerancona@hotmail.com

Elmer Ancona

Los quintanarroenses deben andar con mucho cuidado. No deben ser tan confiados. El viernes pasado, las autoridades estatales dieron a conocer una ruda noticia: la incidencia delictiva del fuero común se está disparando de manera extraordinaria.

En lo que va del año, en Quintana Roo se han cometido 31 mil 375 delitos del fuero común; tan sólo en agosto se registraron 4 mil 048 casos. Así lo confirma la Fiscalía General del Estado.

Más de mil personas han perdido la vida de forma violenta; en agosto, 138 personas fueron asesinadas, convirtiéndose en el mes más sangriento.

De los crueles feminicidios ni qué decir, las cifras aumentan; diez mujeres fueron víctimas de la violencia y dejaron de existir, cuatro de ellas en agosto.

Al Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, en su reporte de Incidencia Delictiva, no le tembló la mano al confirmar que en el estado tampoco baja la corrupción de menores.

Respecto a los delitos contra la libertad sexual (abusos, acoso, exhibicionismo, provocación, prostitución, corrupción), el diagnóstico es poco alentador: 958 personas fueron agredidas, 122 de ellas en agosto.

Los delitos contra la libertad personas tampoco tienen freno: 487 casos acumulados, de los cuales 75 ocurrieron el mes pasado.

Y el pan nuestro de cada día para los quintanarroenses: los constantes robos. Tan sólo en agosto se registraron mil 836, de los cuales 309 fueron a casa habitación; 255 de vehículo automotor; cuatro de autopartes; seis a transportistas; 176 a transeúnte en vía pública y 39 en transporte público.

Así las cosas en Quintana Roo. El propio secretario de Seguridad Pública, Jesús Alberto Capella Ibarra, admite que el estado tiene pocos policías y están mal preparados. Noventa por ciento no cumple con el perfil. A buen árbol nos arrimamos.

Y lo peor de todo…

En días pasados, un comandante del Mando Único fue reportado como desaparecido (“levantado”). Pocos días después se confirmó su asesinado a manos de la delincuencia organizada.

El gobernador Carlos Joaquín González condenó este hecho y denunció que grupos criminales coludidos con políticos del pasado pretenden desestabilizar su administración.

“En administraciones anteriores no sólo hubo favores políticos, sino colusión de políticos y delincuentes para formar alianzas en un juego perverso, donde los delincuentes desestabilizan al gobierno (actual) para generar animadversión y facilitar acceso al poder del grupo político asociado”, advirtió.

Tremenda declaración que hizo el mandatario estatal, algo que hizo ver -aunque de manera más tenue- durante su Tercer Informe de Gobierno. La colusión de políticos con gente que no es nada buena para la sociedad.

Según Carlos Joaquín, las numerosas detenciones e incautaciones están causando daño y pérdidas a los delincuentes, por lo que su gobierno está recibiendo una dura respuesta.

Es algo en lo que no coincide para nada la senadora Marybel Villegas Canché, quien a través de su cuenta de Tuiter exigió, demandó al gobernador del estado poner freno a esta inquietante situación que vive el estado.

“Es hora de analizar las causas de la inseguridad en Quintana Roo, que aumentó desde la llegada de Carlos Joaquín en 2016…

“Siento una gran impotencia ante la incapacidad de un gobierno que ve los problemas de lejos y que no hace ni el intento para recomponer el orden social…

“Señor gobernador, es momento de analizar la situación en su gobierno… Deje de gobernar desde las nubes, atienda los problemas. Y si no puede, señor gobernador, es mejor que renuncie”.

Más duro que un uppercut de “El Canelo” Alvarez. Lo cierto es que los diversos grupos de poder, a la mitad del camino, ya se están dando con todo para promover al sucesor de un gobernador que tiene que enfrentar rudas batallas.

¿Y los ciudadanos?

Ante este panorama tan incierto y desalentador, a los ciudadanos no nos queda más que cuidarnos, protegernos, andar con sumo cuidado para no ser parte de las estadísticas del miedo.

Por supuesto, no se trata de generar caos ni psicosis. Es lo que menos se pretende. Lo que si se puede hacer es lanzar un llamado de alerta para que todos nos “blindemos”.

¿Y cómo podemos hacerlo? Entendiendo que la situación en el estado, en materia de seguridad, está que arde, y que los escenarios político-delincuenciales estarán cambiando abruptamente.

También es recomendable platicar en familia, hacerlo de manera permanente para no bajar la guardia. Es importante sugerir a los jóvenes dejar por un rato la vida nocturna en exceso, o no salir tan tarde de los antros, o ir siempre acompañados de gente confiable.

En cuanto a las mujeres, sería prudente que traten de no salir solas de sus escuelas o centros de trabajo; no estaría mal pedir al amigo que las acompañe a la parada del autobús o para solicitar un taxi, apuntar las placas para estar más seguros del viaje.

Qué tanto es tantito. Estas sugerencias son planteadas por especialistas en materia de seguridad. Hay que hacerles caso sin tomarlas a broma. No son momentos para vacilar, sino de caminar seguros.

Los altos índices de inseguridad deberían obligar a los gobiernos del estado y municipales a lanzar agudas campañas de prevención para proteger a sus gobernados. Si hay dinero que se usen en cosas de provecho.

No basta con señalar a los delincuentes; no es suficiente denunciar públicamente el acoso de grupos opositores; no aporta nada admitir que la incidencia delictiva nos está rebasando. Eso y nada es lo mismo.

Los gobiernos deben “acorazar” y proteger a los ciudadanos ante la ola de maldad que se percibe en aumento. Eso es dar buenos resultados. Eso es gobernar bien.

En tiempos de crisis de seguridad no hay nada mejor que la prevención. Esa es una lección que ofrecen las administraciones exitosas, preocupadas por su gente, por sus gobernados ¿Qué esperan para hacerlo?