Brota belleza de su guitarra

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  • Morgan Szymanski hizo gala de virtuosismo ante el público regio.

 

 

Por: GABRIEL RANGEL / AGENCIA REFORMA

MONTERREY, NL.- Pocos son los concertistas con altísimo nivel que inspiran a compositores a escribir música dedicada a ellos como ejecutantes.

 

Uno de ellos es el guitarrista Morgan Szymanski, quien como solista en el concierto de la Temporada Otoño 2019 de Parnassós ejecutó siete selecciones, tres dedicadas a él. En su presentación mostró un talento que comunica más allá de sus manos.

 

Con partituras como “The unicorn in the garden” y la serie de “Cat dances” del inglés Alec Roth, dio cuenta de las amplias posibilidades acústicas del instrumento de las seis cuerdas.

 

Además, con breves comentarios de las obras antes de sus ejecuciones, el concertista mexicano consiguió hacer una mayor conexión con el público y resaltar rasgos de las partituras.

 

Para abrir la velada, hizo gala de virtuosismo con la compleja “Grand Ouverture”, Op. 61, del italiano Mauro Giuliani.

 

Luego entregó una lectura plena de matices y belleza de sonido de las “Tres canciones mexicanas”, de Manuel M. Ponce, autor que ha hecho una de sus especialidades, para continuar con una destacada versión de “Tres Danzones”, del también mexicano Julio César Oliva, dedicados Szymanski.

 

Tras el intermedio, además de Roth, vinieron selecciones del italiano Simone Lanarelli con tres páginas inspiradas en el café, resultando particularmente emotiva la segunda de la serie: “Tarde de lluvia con café”. Cerró con “Jongo” del brasileño Paulo Bellinati, comprobando que la guitarra también puede ser un instrumento de percusión.

 

El público ovacionó de pie y el guitarrista regresó para brindar de encore un arreglo de “Cielito lindo”. El aplauso se repitió. Szymanski es un artista de primera.

 

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