Deja Diego Sada legado en el arte

130

 

  • El empresario, promotor y artista Diego Sada Zambrano falleció debido a complicaciones de salud.

 

 

Por: DANIEL DE LA FUENTE / AGENCIA REFORMA

MONTERREY, NL.- “¿Cómo se dio este esfuerzo?”, evocó Diego Sada Zambrano a 10 años de la apertura de Marco.

 

“Había que hacerlo. ¿Por qué? Aún hoy no tengo una explicación clara. Todo empezó porque esta ciudad es pujante, porque las personas son así. Porque cuando algo se decide en Monterrey, se hace. Y se hizo”, dijo en el 2001.

 

“Sabíamos que estábamos haciendo algo que valía la pena, angustiados -eso sí- por cómo lo íbamos a lograr. Todos creíamos en el arte, todos creíamos en que lo que estábamos haciendo era definitivo y que iba a cambiar esta ciudad. Y la cambió. La cambió para siempre”.

 

Así describió el empresario, promotor y artista el origen del museo de arte contemporáneo, anhelo que llevó a la realidad en 1991 junto con Márgara Garza Sada y un gran grupo de personalidades.

 

Sada Zambrano habría cumplido 80 años el 25 de diciembre, pero falleció ayer por la mañana en compañía de su familia. Le sobreviven sus hijos Diego, Mauricio, Paola y Federico Sada Santos, así como 11 nietos.

 

Hijo de Diego G. Sada García y María de los Ángeles Zambrano Urtiaga, y nieto de Francisco G. Sada, empresario de Fundidora, Cervecería Cuauhtémoc y Vitro, egresó de la carrera de ingeniero industrial del Tec de Monterrey y de un posgrado en el Instituto Tecnológico de Massachusetts. Como marcaba la línea familiar, fue director general de HYLSA y, posteriormente, de Alfa.

 

Mauricio Fernández dijo que trabajar con Sada fue un parteaguas en su vida cuando el panista fue director de Casolar, una empresa turística de Alfa.

 

“Era una persona que igual te ayudaba y te exigía. Es de las grandes personas que es un hacedor de cosas, y para Diego no había imposibles, era simplemente rodearte de gente que te hiciera el trabajo”, recordó el también promotor cultural.

 

“Tenía perfectamente claro para dónde iba, sus objetivos, sus propuestas, sus proyectos. Todo. Era muy concreto y para mí fue un enorme privilegio trabajar con él, aprendí una barbaridad. Lo admiro, lo respeto y lo aprecio como amigo y como jefe”.

 

EL MUSEO

Sada pronto empezó a formar una importante colección de arte contemporáneo, pasión que lo llevó a sumar fuerzas con la sobrina de Don Eugenio Garza Sada para hacer realidad Marco, museo del que surgieron grandes momentos: exposiciones inolvidables, catálogos extraordinarios, un premio de arte, un museo en la ruta de los recintos internacionales.

Emma Molina, amiga y gerente de relaciones públicas de Marco cuando Sada fue presidente, lo define como humanista.

“Concebir Marco, con el apoyo de doña Márgara, fue un proyecto fantástico en el que Diego puso todo lo que tenía: sus ideas, su energía y su pasión. Yo creo que lo mejor que él tuvo para aterrizarlo fue la convocatoria social que logró, y eso hizo que Marco fuera como una burbuja de champaña en el País: despertó a la Ciudad”.

Las crisis y los problemas económicos obligaron a hacer un alto. Así lo reconoció en aquella entrevista del 2001: “Para echar a andar una cosa de éstas siempre te enfrentarás a crisis”, señaló. “Nosotros desde el comienzo las tuvimos. Como salmón contra corriente, así nos decíamos que no podíamos dejarnos vencer nunca”.

 

EL ARTISTA

Sada renunció a Marco en 1997 y al año siguiente se rebeló como artista plástico, faceta inusual en los promotores culturales. Jorge García Murillo se refiere a él como un parteaguas: pocos de su estatus social se abocaron a una meta de su dimensión y, más aún, se revelaron creadores.

“Perfiles así se dan cada 100 años y siempre se dan en los extremos de las clases sociales y son genios”, afirma.

“Diego era eso”.

Sada expuso su arte ecléctico en espacios como las galerías Ramis Barquet y Emma Molina. El ganador del Premio Cristal en 1998 inauguró su última exposición el 12 de octubre del año pasado en el Museo El Centenario.

Se llamó “La fiesta de los sentidos” y estaba integrada por imágenes recurrentes en su plástica: figuras humanas, diversidad de flora y rostros fragmentados que congeniaban en colores cálidos sobre fondos negros.

Dijo entonces que no buscaba expresar un significado concreto, sino que el espectador tuviera el suyo propio.

“Los cuadros salen de ideas que uno no entiende de dónde vienen, no se puede explicar”, comentó. “Lo que busco es que cada quien le de su propio significado, no me interesa ninguna transmisión de mensaje, yo pinto para sentir lo mío, no me gusta explicar mis obras porque no las entiendo, eso no es lo importante”, dijo.

“El arte no es de entender, es de sentir, hay que dejar de querer entenderlo, el concepto no tiene nada que ver con el arte, lo que tiene que ver es el sentimiento. Hay que olvidar el cerebro, hay que aprender a sentir, es la fiesta de los sentidos, no de los conceptos”.

 

EL PROMOTOR CULTURAL

Su legado como promotor, sin embargo, rebasó por completo su creación personal. En 1996, en el anuncio de una expo en Marco de Alfredo Ramos Martínez y de los astros Susan Rothenberg y Kenny Scharf, habló de su concepción del arte.

“¿Podríamos vivir sin música, sin danza, sin cine? La vida no sería vida, no es posible sin el arte y la cultura. ¿Tenemos que interrumpir todas estas actividades humanas que alimentan el espíritu porque no hay suficientes recursos para otros aspectos? No se puede simple y sencillamente porque el mismo hombre no lo permitiría. Tampoco creo que pueda dividirse al hombre entre lo indispensable y lo espiritual, aunque lo que puede hacerse, obviamente, es estar consciente de las necesidades”.

Su última publicación en Facebook el 16 de septiembre fue un recuerdo de un antiguo post, del 12 de septiembre del 2014, con una frase atribuida a Oscar Wilde: “El arte es el más intenso modo de individualismo que el mundo ha conocido”.

Sada, quien estuvo detenido cuatro días en el Penal de Apodaca acusado de robo por su ex esposa María Eugenia Santos de Hoyos, conformó una trayectoria de promotor y mecenas que careció del protagonismo que merecía.

Sólo en aquel décimo aniversario habló de la mayor obra que él ayudó a hacer realidad.

¿Evoca con frecuencia Marco?, se le preguntó en aquella entrevista.

“¿Yo…? Yo no evoco con frecuencia Marco. No. Con frecuencia, no: constantemente”.

 

Quizá te interese: Brota belleza de su guitarra