Golpean carencias a la pesca ribereña

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  • La mayoría de los pescadores ribereños y sus familias no tienen garantizado el acceso a derechos sociales.

 

EVLYN CERVANTES / AGENCIA REFORMA

CIUDAD DE MÉXICO.- En México, la situación económica y social de los pescadores ribereños es tan precaria que difícilmente alcanzan el ingreso mínimo para adquirir una canasta básica.

A pesar de la alta relevancia que tienen en la producción pesquera nacional, la mayoría de los pescadores ribereños y sus familias no tienen garantizado el acceso a derechos sociales y económicos, por ende, enfrentan carencias importantes en servicios básicos como agua potable, drenaje, electricidad, salud y educación, revela el estudio “Impacto Social de la Pesca Ribereña en México”, publicado por Environmental Defense Fund de México (EDF de México).

El ingreso semanal de estas localidades pesqueras es de mil 432 pesos, con un ingreso mínimo de 300 pesos en temporada baja y un máximo de 3 mil 500 pesos en alta.

Los ingresos de los pescadores se han reducido debido a la disminución del volumen de captura en la última década, pero también porque el precio del pescado se fija únicamente por los intermediarios, de acuerdo con criterios personales y del mercado a precios generalmente bajos, de 5 a 25 pesos el kilo.

Comunidades ribereñas de la Península de Yucatán también ven afectados sus ingresos por la presencia de intermediarios.
Además, la falta de valor agregado en sus capturas de escama, pulpo y langosta, afecta de manera significativa sus ingresos, los cuales podrían mejorar si los pescadores tuvieran una mayor participación en la cadena de comercialización, apunta el estudio.

Se calcula que la pesca ribereña genera entre 250 y 300 mil empleos directos y aporta el 23 por ciento de la producción pesquera nacional, lo que representa alrededor de 800 mil toneladas de productos marinos.

La pesca ribereña o de pequeña escala, que a nivel nacional agrupa a 74 mil 286 embarcaciones, tiene alta relevancia en la seguridad alimentaria del país, el combate a la pobreza y la generación de empleos en comunidades donde no hay otra actividad económica.

El estudio señala que, históricamente, los programas de apoyo al sector pesquero se han concentrado más en la entrega de subsidios para reducir los costos de producción, que en impulsar el desarrollo competitivo.

La distribución de subsidios durante el periodo 2008-2015 alcanzó 2.5 millones de pesos diarios, donde el destinado al combustible fue el más importante.

Juan Manuel Calderón Alvarado, director de políticas públicas para EDF México, señaló que los pescadores ribereños contribuyen con una cuarta parte de la producción pesquera a nivel nacional y pese a ello, las comunidades pesqueras ribereñas tienen un importante grado de vulnerabilidad, por lo que deben ser un foco de atención principal.

“Lo que se necesita es fortalecer el tejido económico de la actividad pesquera y creemos que eso se puede lograr fortaleciendo las capacidades productivas de los pescadores vinculándolo al desarrollo humano de las personas dedicadas a esto. También se debe garantizar el acceso a fuentes de financiamiento porque no es un sector donde existan activos que puedan respaldar el otorgamiento de un préstamo”.

 

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