(VIDEO) Vendedor de camotes, un oficio que aún recorre las calles

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  • Antonio Martínez, único vendedor de camotes en Chetumal.

 

LAURA CRUZ

CHETUMAL, Q. ROO.- El singular silbido que se escucha a lo lejos anuncia la aproximación de una máquina de vapor, un carrito que maneja una persona, cuyo oficio es de antaño.

El olor de los camotes y plátanos es inigualable, el sabor es una sensación única y verlos preparar hace que se antojen.

Al caer la tarde, los amantes de los sabores dulces y antojadizos suelen esperar a que pase el carrito de camotes.

En Chetumal, una vez que el calor y el ocaso comienzan, Antonio Martínez Juárez sale de su casa en la colonia Centro a vender unos ricos camotes y plátanos.

Con casi 20 años viviendo de este oficio, aprendido de un tío, Antonio llegó a Chetumal hace tres años para hacer lo que mejor sabe: caminar junto a su perro por las calles y satisfacer el antojo de los amantes de este placer culinario.

Don Antonio, ha vivido y trabajado de este oficio en Oaxaca, Jalisco, Chiapas, Colima y ahora Quintana Roo, donde decidió instalarse debido a los lazos familiares con un cuñado. Actualmente su familia también vive en la capital del estado.

La venta

 

Don Antonio compra cada ocho días mil pesos de camote, lo que equivale a 50 kilos; cuando comenzó a vender en Chetumal se proveía de una comunidad de Yucatán.

Sin embargo, desde que esta planta de raíz comenzó a escasear, tuvo que conseguir un proveedor de Puebla, estrategia que a sus clientes les parece una mejor opción.

“Este camote es bien suavecito, es más dulce que el otro y a mucha gente le está gustando, aunque un poco caro resulta la traída, estoy haciendo un esfuerzo por traer este camote”, comenta.

Diariamente sale de su casa desde las cinco de la tarde y vende entre 17 y 20 platos de camotes o plátanos, a los cuales prepara con leche condensada y crema.

Regresa a descansar a las nueve de la noche luego de recorrer seis kilómetros o más, ya que en días de venta baja opta por caminar casi dos horas más.

Los principales lugares a donde acude a vender sus productos son las calles de la colonia Centro y Barrio Bravo, aunque también anda por lugares más lejanos para deleitar el paladar de los chetumaleños, ya que por ahora dice ser el único vendedor de camotes en carrito que recorre las calles de la capital.

“Para mí es un placer, porque mucha gente me ha halagado con sus palabras al decirme que qué bueno que se conserve algo ya de años y que en la ciudad es el único carrito”, celebra.

Don Antonio Martínez ya cuenta con clientes estratégicos a quienes agradece su compra, así como a aquellos que al verlo caminar por la calle se detienen a comprarle un rico camote.

 

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