Invita Fiscalía utilizar justicia alternativa antes de que el conflicto escale o llegue al juez

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  • El facilitador aplica la escucha activa, parafraseo, diálogo, comunicación y preguntas reflexivas

 

ELMER ANCONA 

CANCÚN, Q. ROO.- Querellas, amenazas, discriminación, incumplimiento de obligaciones de asistencia familiar, despojos, fraudes o abusos de confianza, son algunos de los conflictos que pueden ser resueltos en el Centro de Justicia Alternativa Penal.

Este órgano administrativo, que depende de la Fiscalía General del Estado, invita a las personas que se encuentren en cualquiera de estos escenarios de conflicto a interponer su querella ante el Ministerio Público y solicitar remitan su expediente a Justicia Alternativa.

En entrevista para Luces del Siglo, su directora Alma Susana Pérez explica que cuentan con grupos de facilitadores que se encargan de ayudar a la gente a resolver su conflicto a través del diálogo.

“También se asesora cuando llegan los delitos culposos, por ejemplo, cuando se dan accidentes de tránsito donde la persona responsable del percance no tuvo intención de cometer el daño, cuando no hubo dolo”.

Plantea que los facilitadores están certificados y colaboran profesionalmente a través de una buena comunicación; hacen sesiones preliminares para atender al imputado, para ver si tiene la voluntad de llegar a un acuerdo rápido y pacífico.

Preparan a la gente para intentar que lleguen a un buen arreglo, para solucionar el conflicto antes de que llegue con el juez, antes de que el problema trascienda o escale.

“El facilitador, a través de la escucha activa, el parafraseo, el diálogo y la comunicación, hace preguntas reflexivas; utiliza todas estas herramientas para que la gente vaya reflexionando cómo debe solucionar su conflicto”.

 

Derecho humano

 

Tener facilidad al mecanismo alternativo de solución de controversias es un derecho que tiene cualquier ciudadano; está plasmado en la Constitución y es una obligación del Ministerio Público hacer a las personas del conocimiento de su existencia.

 

Alma Susana Pérez detalla que en el nuevo sistema de justicia penal se busca la reparación del daño; lo que hace el facilitador es ver qué necesita la persona, detectar las necesidades reales de los acusadores.

“A lo mejor necesita que le reparen el daño o le ofrezcan sólo una disculpa, nada más; lo mejor es que se entiendan acusadores y acusados, porque muchas veces en este tipo de delitos son perspectivas”.

El Centro de Justicia Alternativa Penal está en Cancún desde 2016, sin embargo, la reforma constitucional es desde 2018; desde esas fechas la gente ha aprovechado las asesorías que en este año van en el orden de las 2 mil.

Este es el número de carpetas derivadas en todo el estado, en materia de justicia alternativa; más de 70 por ciento termina en acuerdos reparatorios; en el otro 30 por ciento la gente ya no sigue con los trámites.

“Quizá ya no vivan en el domicilio que señalan, a veces las víctimas ya no acuden de nuevo, cuando se requiere llegar a un acuerdo ya no se encuentra a la víctima o están ilocalizables. Esos casos se regresan al Ministerio Público para tener nuevos datos”.

Admite que hay casos donde la gente no está preparada para llegar a un pronto acuerdo, y de lo que se habla aquí es de voluntad, muchas veces las personas quieren seguir su curso y llegar ante el juez.

 

¿En estas rápidas resoluciones, qué sobresale más?

 

“Hay buenas experiencias, sobre todo cuando se habla de accidentes de tránsito, amenazas, incumplimiento de las obligaciones de asistencia familiar, son los delitos que más derivan en justicia alternativa.

“Lo más padre es que al final la gente se termina dándose la mano, acusadores y acusados se van satisfechos de que resolvieron bien su conflicto en un tiempo aproximado de dos meses”.

Alma Susana Pérez aclara que los acuerdos reparatorios son inmediatos y diferidos, esto es, aquí te estoy pagando, aquí te estoy ofreciendo disculpas; también pueden ser diferidos, en pagos que no excedan los tres años.

Otra regla es que cuando la persona incumple un acuerdo reparatorio se regresa el expediente con el Ministerio Público y el acusado no puede volver a firmar un acuerdo de esta naturaleza, porque se le da una oportunidad a la gente para que cumpla.

“Hemos resuelto casos de despojos en dos o tres días, se firma el acuerdo en un mes mientras se agotan las diligencias; hemos tenido algunas diligencias que se agotan en una semana por la solución de los conflictos.

No sólo se trata de reparaciones monetarias, va más allá de las emociones y los sentimientos. Ante un caso de discriminación, por ejemplo, una persona puede decir “yo me sentí muy mal con el trato que se me dio”.

En cuanto a los accidentes de tránsito nos han tocado casos de homicidios que son procedentes por ser culposos; se va más allá de la reparación monetaria en casi todos los delitos.

Las personas dicen que van a manejar con mayor precaución, que no va a volver a suceder.

“La gente puede confiar en el Centro de Justicia Alternativa Penal, hay casi 90 por ciento de probabilidades de que en la querella se llegue a un acuerdo; el otro 10 por ciento no cambia de posición”.

Es una posición entre las personas en conflicto, no se les pide ir con abogados, el servicio es completamente gratuito y se trabaja en un tiempo rápido. Eso le da mucha salud mental a las personas, por no tener ya un conflicto.

Ya con la asesoría la gente puede platicar y descansa; se trata de que la solución siempre salga de ellos, no del conciliador o del facilitador. El mecanismo es voluntario.

 

La Confidencialidad

 

La directora del Centro de Justicia Alternativa Penal explica que otro principio fundamental es el de la confidencialidad, ya que todo lo que se habla ante los facilitadores cae en el campo de la discreción. El mismo acuerdo no puede ser utilizado en perjuicio de la persona.

Se parte también de otro principio que es la imparcialidad; el facilitador no se va a poner de parte ni del imputado ni de la víctima, sólo contribuye a que ellos puedan dialogar y solucionar su conflicto.

“Deben confiar en la Fiscalía para solucionar su conflicto a través del diálogo; es una nueva cultura que se está implementando no sólo en la materia penal, sino en la civil, familiar, mercantil y laboral.

Lo que se pretende es que la gente pueda llegar a una solución del problema como sucede en la mayoría de los casos de la vida cotidiana: a través del diálogo para que se cumplan los acuerdos reparatorios en estos delitos. No en delitos graves.

Alma Susana Pérez plantea que también hay facilitadores en Kantunikil, Leona Vicario, Chetumal, Bacalar, Carrillo Puerto, Playa del Carmen, Tulum y Cozumel.

“Hay varios centros que dependen de la Fiscalía bajo la responsabilidad del maestro Oscar Montes de Oca. Nosotros seremos francos para decir si se puede o no se puede resolver los conflictos, todo dependerá de la gravedad del caso”.

 

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