Reabren casa de escritores; ‘refugio de varias lenguas’

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  • En 2017 fue inaugurada inconclusamente.

 

 

Por: STAFF / AGENCIA REFORMA

CIUDAD DE MÉXICO.- La apertura de la Casa de los Escritores en Lenguas Indígenas (ELIAC) devino homenaje al historiador y filósofo Miguel León-Portilla, fallecido el primero de octubre y cuyo retrato “Brazos en cruce, risa esparcida” presidió la ceremonia en el auditorio bautizado con el nombre del nahuatlato.

 

El espacio de Mina 150, en la Colonia Guerrero, comienza actividades dos años después de haber sido pre-inaugurado (en diciembre de 2017) durante la anterior administración capitalina, a la que León-Portilla solicitó inaugurar formalmente en febrero de 2018 para celebrar, el 21 del mes, el Día Internacional de la Lengua Materna (REFORMA 09/12/2017).

 

Ahora, el retrato del tlamatini, sabio en lengua náhuatl, recibe el tributo de los autores que recuerdan las batallas que emprendió, junto con ellos, para dotar de casa a las lenguas originarias.

 

El proyecto se remonta a 2010 para convertir en recinto cultural el inmueble que Ezequiel Álvarez Tostado encomendó al arquitecto Federico Mariscal en 1923 para alojar su imprenta y talleres de artes gráficas.

 

La familia Álvarez Tostado, presente en la apertura, suscribió un convenio de comodato con el Fideicomiso del Centro Histórico que a su vez lo cedió a ELIAC.

 

Pero los escritores indígenas recibieron entonces un edificio ocupado por invasores; tras las gestiones de León-Portilla y del Ministro José Ramón Cossío fue desalojado por la fuerza pública en marzo de 2014.

 

Después comenzó otra batalla para poder obtener los recursos necesarios para la rehabilitación del lugar, provisto hoy de biblioteca, librería, salones, auditorio y oficinas.

 

Aún se prevé intervenir la fachada para reemplazar con muros las cortinas metálicas que la revisten, informó el presidente de ELIAC, Apolonio Ronquillo.

 

Ascensión Hernández Triviño, viuda de León-Portilla, recordó durante la ceremonia las “luchas y penitencias” que supuso la apertura de la casa, a la que denominó “morada de moradas”.

 

“Toda lengua es una morada y una patria, y esta es una morada de moradas, porque van a tener refugio muchas lenguas”, dijo la especialista en filología y lingüística mesoamericanas.

 

Sin recursos garantizados para su mantenimiento, el inmueble dispone por ahora de las contribuciones aportadas por los miembros de ELIAC y la venta de libros, dijo Ronquillo en entrevista.

 

“Vamos a buscar (financiamiento) y también queremos que se convierta en una empresa cultural sustentable”.

 

Casa ELIAC será un centro para la producción literaria, la traducción y la enseñanza de las distintas lenguas nacionales de México. En 2020 ofrecerá un ciclo de conferencias dedicado a León-Portilla.

 

La inauguración reunió, entre otros, a la soprano ayuujk María Reyna; a la poeta zapoteca Irma Pineda, representante de los pueblos indígenas ante la UNESCO; a la subsecretaria de Cultura, Natalia Toledo; al titular del INPI, Adelfo Montes; al responsable del INALI, Juan Gregorio Regino; al director del INAH, Diego Prieto, y a Frédéric Vacheron, representante de la UNESCO en México.

 

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