(VIDEO) Darrin… la oveja negra de la familia; elige ser tatuador profesional como su estilo de vida

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  • La persona que se quiera tatuar debe definir qué quiere plasmar en su piel

 

LAURA CRUZ

CHETUMAL, Q. ROO.- Con 39 años de edad y 20 en esta actividad, Darrin Cetina Herrera es un tatuador oriundo de Chetumal, quien aprendió este oficio que actualmente ha dejado de ser un tabú para convertirse en una expresión corporal.

“Desde temprana edad yo dibujaba, hacía bosquejos en mi libreta y en una ocasión un compañero me robó mi libreta y se hizo un tatuaje; vi que se había hecho uno de los dibujos que yo hice”.

Darrin descubrió su amor por tatuar cuando aún estudiaba una carrera universitaria, el cual tuvo que mantener oculto más de un año debido a que no quería que su mamá se diera cuenta.

“Vengo de una familia tradicionalista, mi mamá nos creció a mi hermano y a mi; mi jefa hizo el papel de mamá y papá y nos traía bien cortitos; en mi familia nadie tenía tatuajes, yo fui la oveja negra de la familia”.

La familia entendió que el dedicarse a este oficio no era tan malo como pensaban, pues cuando Darrin comenzó a cobrar por sus trabajos, el dinero lo ocupaba para sus estudios y para comprar material para tatuar.

Su interés total por tatuar comenzó al ver que el trabajo que le realizaron a su amigo no le gustó, por lo que él mismo comenzó a experimentar con conocidos, a quienes tatuaba sin recibir pago alguno.

 

El mayor desafío

 

El trabajo que Darrin considera como el más bizarro fue tatuar una mariposa en los genitales de una mujer, eso fue hace 15 años y por el que en aquella ocasión cobró mil pesos; tardó en promedio cinco horas, cuando normalmente ese trabajo lo hace en casi una hora en otras partes del cuerpo.

“Ha sido un trabajo que podrías calificar de morboso, fue el más frustrante para mí, el más feo, toda la incomodidad me lo ocasionó ese tatuaje, tanto que me han pedido que vuelva a realizar tatuajes en esa zona y los he rechazado”.

Darrin añade que se atrevió a realizar ese trabajo para experimentar, debido a que vio a otros tatuadores que lo habían hecho; sin embargo, no se imaginaba lo complicado que sería aterrizar el tatuaje.

Aunque el resultado de su trabajo gustó a su clienta, reconoce que pudo quedar mejor, pero tenía miedo de lastimarla.

Años atrás, menciona que sus principales clientes eran personas ebrias o aquellas que estaban en contra del sistema, es decir, por lo menos en Chetumal no había los clientes suficientes para poder vivir de este oficio.

Sin embargo, hoy en día Darrin trabaja en unas instalaciones que cuentan con el equipo y material suficiente para realizar un trabajo seguro e higiénico, esto hace que se pueda mantener y llevar un sustento a su familia.

Darrin agrega que ha tatuado a menores de edad, con el consentimiento de sus padres. A su vez, una persona de 80 años es el cliente más longevo que ha tatuado.

“Siempre han llegado menores de edad con la intención de hacerse tatuajes, pero no se realiza si no viene el papá o si el menor no tiene más de 15 años”.

 

Para tomar en cuenta

 

Darrin sugiere que toda persona que desee tatuarse debe tener en claro el dibujo que desee realizarse y saber en realidad qué es un tatuaje, pues muchos no le toman la importancia que debería y sólo lo hacen por moda.

“La persona que se quiera tatuar debe tener la madurez y sensatez de investigar y definir bien la idea que quiera plasmar en su piel”.

Agrega que debe existir la obligación del interesado en investigar a la persona idónea para realizar un trabajo de esa magnitud y no dejarse llevar por los precios, incluso por los años de experiencia.

Reconoce que en la capital del estado existen tatuadores con dos años de experiencia y con una calidad superior a quienes llevan años en este oficio.

 

La recomendación

 

Antes de tatuarse, Darrin considera que se debe buscar distintos tatuadores, revisar sus trabajos previos, condiciones de higiene del lugar, fijarse que la aguja sea nueva y desechable y que sean depositadas en recipientes especiales; también se debe mostrar una mesa de trabajo limpia y plastificada en cada sesión.

Una vez concluido el trabajo, el tatuador coloca un vendaje de plástico el cual debe ser retirado en un lapso de tres horas.

Se recomienda lavar con la mano cuidadosamente con agua tibia y jabón neutro o antiséptico y no frotar; colocar una crema específica hasta por tres veces al día, dependiendo la magnitud del tatuaje.

Durante las primeras semanas se recomienda no tener contacto con piscinas, playas o ríos, así como no exponerse al sol directamente, pues la piel aún continúa su proceso de cicatrización.

Con cada cliente es muy variado, sin embargo, las zonas más solicitadas para tatuarse son los brazos, antebrazos, piernas, muñecas, muslos o espalda.

La intensidad de dolor es mayor en zonas cercanas al hueso como en las rodillas o en los tobillos el empeine, la zona lumbar, espalda alta y también zonas donde la piel es muy finita como en los párpados, las muñecas, la cara o en la zona genital.

 

Recomienda tatuarse en zonas como hombros, el brazo externo, las nalgas y los muslos, sin embargo, el cliente es quien tiene la última palabra y quien debe decidir.

Darrin, junto con su estudio llamado La bola Cuadrada, ha participado en exposiciones de tatuajes en diversos estados de la República, incluso ha obtenido diversos reconocimientos por su destacado trabajo.

Desde hace cuatro años ha organizado con otros colegas la Expo Tattoo Chetumal, con el fin de difundir sus trabajos, promocionarse, informar y ser un referente cada año de expresión artística.

“Nosotros escogimos este estilo de vida; si nosotros tenemos tatuajes y a la gente le incomoda, pues de verdad no me molesta que se acerque la persona y me pregunte qué significan mis tatuajes, al contrario, me beneficia porque ya le puedo decir que yo vivo de esto y este es mi trabajo. Puede llegar el momento que le abra la curiosidad y decida hacerse un tatuaje”.

 

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