(VIDEO) Nido de víboras

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Por: Kukulkán

QUE EL Poder Judicial federal haya puesto un varapalo al Legislativo estatal en el caso del (por el momento) ex magistrado Mario Aguilar Laguardia, es una de esas notas que no suelen recibir la atención mediática que merecen.

 

PORQUE EL fallo del Primer Tribunal Colegiado del Vigésimo Séptimo Distrito no se limita a restituir a un magistrado en su cargo, sino que sienta precedente en torno a la manera en que se deben resolver este tipo de cuestiones.

 

VAYA UN rápido recuento: dos años atrás, la XV Legislatura decidió no renovar al magistrado Aguilar Laguardia a través de un procedimiento por el que se le encontró “no apto” para seguir en el cargo, bajo el señalamiento de que el hombre no se actualizaba en su materia y por lo tanto no era “eficiente”.

 

EN SENTIDO contrario, el resolutivo Judicial enmienda la plana al Congreso del Estado y cuestiona su criterio en semejante acción, por lo que le ordena rebobinar la película hasta el momento previo del procedimiento.

 

DICHO DE otra forma: el Judicial federal le dijo al Legislativo local que hizo mal las cosas y por eso va a tener que repetirlo, pero antes debe volver a las condiciones previas, que incluyen colocar al magistrado Aguilar Laguardia de regreso en su sitio.

 

¿Y A mí qué?, se preguntará. Bueno, el hecho es simple: los diputados de la anterior Legislatura quisieron meter mano en el Judicial y salieron quemados. La separación de poderes y la correcta integración de procedimientos a cualquier nivel son base para un Estado de derecho, lo cual nos beneficia a todos.

 

 

PESE A su descrédito, todavía hay jóvenes interesados en política. Así es, aunque usted ni Ripley lo crean, hay personas jóvenes que sienten inclinación y vocación por el arte de la polaca y andan metidos en organizaciones políticas y partidos.

 

EN ESE sentido, días atrás fue presentado una Red de Jóvenes por la Política o Algo Así en Quintana Roo, un grupo variopinto con chicuelos que andan haciendo sus pininos en este demonizado sector, algunos de los cuales incluso ya militan en algún partido.

 

LA IDEA, dicen sus promotores, es cambiar la percepción de la política y animar a los jóvenes a que aporten su pedacito de sargazo en la playa social a través de su participación activa en este vilipendiado círculo.

 

QUE ESTÁ bien que sea así, pues los parques jurásicos que son los partidos urgen de una renovación que les cambie aunque sea tantito la cara.

 

PERO TAMPOCO hay que albergar muchas esperanzas: mientras el sistema político no cambie su manera de hacer y entender la vida a ras de piso, los cambios en los “cuadros” partidistas serán puro maquillaje.

 

COMO DECÍA con sarcasmo un profesor en la universidad: la joven promesa de hoy es el viejo tarugo de mañana.

 

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