Presenta Pescador novela del ocaso de Tenochtitlán

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  • Se publicará el primer volumen de una saga dedicada a la caída del imperio mexica.

 

YANIRETH ISRADE/AGENCIA REFORMA

CIUDAD DE MÉXICO.- José Luis Pescador, artista visual e historietista, considera la novela gráfica como un “caballito de Troya” que sirve para cautivar al lector y conducirlo, cinco siglos atrás, por la Gran Tenochtitlan, cuyo ocaso relata en su más reciente obra.

La caída de Tenochtitlan, publicada por Grijalbo, es el primer volumen de una saga dedicada al tema que prevé concluir en 2021, en el quinto centenario de la consumación de la Conquista.

La correspondencia con las efemérides -este año se conmemoran 500 años del desembarco de Cortés en el territorio- es mera coincidencia, aclara Pescador, quien comenzó el proyecto hace 20 años, con una pareja como protagonistas. Pero el drama histórico se impuso a la relación entre Atoctli, joven escriba, y Matlalihuitl, hija de un comerciante.

“Primero (el proyecto) estaba centrado en la relación entre estos personajes, y después me di cuenta que la caída de Tenochtitlan era el acontecimiento que quería contar. Como un árbol, fui recortando las ramas hasta dejarlo limpio: lo más importante es el momento dramático, lo que cada personaje vive y cómo se transforma con la llegada de los europeos”, explica.

Pulcra es también la línea del trazo realista que elige para contar esta historia en blanco y negro, madurada durante dos décadas, con guiños a pintores como José Clemente Orozco -de quien replica figuras de sus murales- y al dibujante estadounidense Jack Kirby, entre otros artistas convocados en las páginas de la novela gráfica.

“Durante ese tiempo me la pasé leyendo y aprendiendo un poco más, hasta que reuní el suficiente capital artístico para terminarlo”, cuenta el arqueólogo aficionado sobre este primer volumen que recrea la cotidianidad del imperio, desde sus alimentos y objetos comunes hasta sus expresiones de cariño, retomadas se investigaciones de Miguel León-Portilla y Jacques Soustelle, entre otros especialistas.

“Por ejemplo, lloraban mucho: se abrazaban, se despedían, lloraban… Esto se retrata en este libro y en los siguientes”.

Aunque cimentada en datos históricos, la novela gráfica es una ficción que trasciende reduccionismos y simplificaciones que consideran a los mexicas únicamente como guerreros.

“Casi siempre llama más la atención ese aspecto guerrero, pero lo que me interesaba era enfocar el tema ‘a nivel de cancha’, para que pudiéramos identificar y reconocer lo que sigue vivo en México: comemos tacos parados porque es una costumbre prehispánica, o decimos apapacho, que viene del náhuatl, cuando abrazamos. Hay muchísimas cosas vivas aún”.

Otro personaje que Pescador rehúsa encasillar es Malinche o Malintzin, cuya actuación fue decisiva para la historia.

“Quiero darle una fuerza mucho mayor. Mi teoría es que Malintzin fue realmente quien hizo caer el imperio mexica, no Cortés, porque ella entendía todo el mundo mesoamericano.

“La suya es una historia trágica -murió a los 26 años- que merece ser contada con respeto, porque siempre la sexualizan; había que ponerla como me parece que fue: una mujer lista, muy avispada, que dirigió las acciones de Hernán Cortés: fue la voz que le susurró al oído”.

La caída de Tenochtitlan se presentará en el marco de próxima Feria Internacional del Libro de Guadalajara, a llevarse a cabo del 30 de noviembre al 8 de diciembre.

 

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