Acusan crisis ambiental en México por ‘progreso’

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  • Las decisiones de gobierno en materia ambiental se toman sobre una ley débil y los permisos para los megaproyectos.

 

EVLYN CERVANTES / AGENCIA REFORMA

CIUDAD DE MÉXICO.- Las decisiones de gobierno en materia ambiental se toman sobre una ley débil y los permisos para los megaproyectos se otorgan en nombre del “progreso”, ignorando las preocupaciones de la sociedad civil.

Por ello la impunidad reina cuando las catástrofes ambientales ocurren, pues así se ha perdido el 90 por ciento de las selvas originales del territorio nacional, los grandes lagos del Altiplano, manglares que protegen costas y la mayor parte de los acuíferos, señala el diagnóstico Crisis Ambiental en México.

Los que pagan las consecuencias son siempre los sectores sociales más vulnerables y los recursos naturales más frágiles y más accesibles a la depredación, apunta el estudio elaborado por un grupo de expertos ambientales del Seminario Universitario de Sociedad, Medio Ambiente e Instituciones de la UNAM.

Actividades como la sobreexplotación, contaminación de los cuerpos de agua, la rápida pérdida de los servicios ecosistémicos y de la soberanía alimentaria, el crecimiento acelerado de la minería tóxica, así como del anclaje de la matriz energética en los hidrocarburos, se han potenciado en el país durante las últimas dos décadas.

Leticia Merino, investigadora del Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM y coordinadora del Seminario Universitario de Sociedad, Medio Ambiente e Instituciones, consideró urgente asumir un nuevo paradigma socioambiental que atienda la desigualdad y la insustentabilidad.

El Tratado de Libre Comercio de América del Norte, firmado en 1994, señaló, fue el mecanismo central para que el Estado pasara de ser responsable de los recursos naturales estratégicos en pro del bien de la nación, a asumirse como facilitador del acceso de las corporaciones globales al agua, los minerales y las tierras del país.

“Se ve muy claro en el agua, en la minería, y esto hace todavía más desiguales a los mexicanos. Sólo el uno por ciento de la población mexicana vive en zonas ambientalmente seguras, pero el resto estamos expuestos a agua contaminada, a alimentos de pésima calidad no sólo por el uso de plaguicidas, sino también por los transgénicos”.

El diagnóstico propone detener el avance de la crisis ambiental estableciendo dos criterios rectores: la preservación de la integralidad de los ecosistemas y la calidad de la vida futura, no el mantenimiento a ultranza de los negocios y sus ganancias.

 

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