Exigen plan integral contra la obesidad en México

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  • El nuevo etiquetado frontal de advertencia de alimentos procesados y bebidas, aprobado por el Senado de la República.

 

DULCE SOTO/AGENCIA REFORMA

CIUDAD DE MÉXICO.- El nuevo etiquetado frontal de advertencia de alimentos procesados y bebidas, aprobado por el Senado de la República, es un paso muy importante en el combate a la obesidad, pero por sí solo no resolverá este problema, indicó Julieta Ponce, directora del Centro de Orientación Alimentaria.

El reto del Estado mexicano será ahora, dijo, volver a hacer disponible la comida sana, elevar los índices de lactancia y detectar a tiempo obesidad infantil, como parte de un plan integral de combate a dicho padecimiento.

“Nos queda la tarea pendiente de cómo hacemos llegar a los hogares de las familias mexicanas verduras, frutas, pescado, frijoles, fibras, espinacas. Es decir, que no hemos resuelto el asunto”.

El país, refirió, es el cuarto del mundo y el primero de América Latina con más venta de alimentos ultraprocesados, pues se estima que cada persona ingiere 214 kilos de esta comida al año.

Por ello, expuso, se debe promover el derecho a la alimentación sana y promocionar alimentos nutritivos, algunos de los cuales sí se venden enlatados, pero con un nivel bajo de procesamiento, como la sardina.

Señaló que el Estado podría hacer una lista estratégica de alimentos de mínimo nivel de procesamiento, de origen mexicano, accesibles y de alto nivel nutricional para eximirlos de un etiquetado de advertencia que los pueda catalogar con exceso de sodio, pese a los beneficios que aportan.

Aseveró que una política integral de combate a la obesidad y las enfermedades que genera, debe considerar un programa agresivo de detección oportuna de sobrepeso en población preescolar y escolar, midiendo sus niveles de glucosa, colesterol, triglicéridos y presión arterial.

“Porque estamos llegando muy tarde a la detección de problemas metabólicos”.

Además, se requiere mejorar la atención de adultos con diabetes para anticiparse a la insuficiencia renal y a los posibles casos de cáncer derivados de la mala alimentación y la obesidad.

También, expuso, se debe garantizar la alimentación saludable durante el embarazo; aumentar la tasa de lactancia materna en la primera hora al nacer; diseñar una canasta alimentaria para niños de 0 a 2 años donde queden excluidos los productos ultraprocesados, y vincular las estrategias agroalimentarias con las recomendaciones dietéticas de la Secretaría de Salud.

Para la especialista, el nuevo etiquetado permitirá a cualquier persona, sin importar su edad y formación escolar, identificar si un producto es dañino para la salud y esta política abonará en desincentivar el consumo de alimentos no saludables.

 

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