Promesas incumplidas… el abandono de la Zona Sur

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Elmer Ancona 

Hay estados que tienen en total abandono a sus zonas más empobrecidas; como siempre, las de mayor opulencia, abundancia o riqueza son las que disfrutan de mayores beneficios, y las regiones marginadas o miserables son las que padecen más carencias.

Y no se crea que los pobres pagan menos impuestos que las élites económicas. Para nada. En términos porcentuales (no de dinero), pagan por igual en servicios de agua, luz o recolección de basura.

Todo depende del consumo que se tenga en el hogar; ni se crea que hay subsidios “especiales” para la gente pobre que, mes con mes, también se ve obligada a pasar puntualmente a la caja a pagar lo que debe.

A pobres y ricos se les cobra todo por igual: impuesto predial, limpieza de calles y parques, reparación de avenidas, entre muchas otras cosas. Y todo se hace vía impuestos.

El tema aquí es que, por lo general, en las grandes urbes, en los estados, la desigualdad predomina; hay ciudades donde su Zona Sur permanece en el olvido mientras que en la Zona Norte se disfruta de una belleza inalcanzable. O al revés, según la ciudad.

En Quintana Roo la llamada Zona Norte está integrada por los municipios de Benito Juárez (Cancún), Solidaridad (Playa del Carmen), Isla Mujeres y Cozumel. Áreas cien por ciento turísticas.

Aunque hay problema de marginación, sobre todo en algunas regiones, todo se opaca ante la opulencia que se percibe, donde la hotelería (hospedaje), la transportación, la restauración (comidas y bebidas) obligan a los gobiernos a dar una mejor imagen pública.

En esas áreas todo es glamour, buena vida, imagen impecable. La gente vive como en el “primer mundo”; se da trato preferencial a quienes dejan buenos billetes a la economía local. Y es entendible.

Lo que se olvida a las administraciones públicas es que la mayoría de la gente que trabaja en esa zona de glamour recorre grandes distancias desde sus hogares para ofrecer sus servicios a esos empresarios.

Por lo tanto, los gobiernos están obligados a compensarlos (a ellos y a sus familias) con excelentes servicios públicos en sus zonas habitacionales.

Es un asunto de “justicia distributiva” -dirían los juristas-, donde la riqueza social tiene que ser compartida y repartida de manera equilibrada. Aunque el capital lo colocan unos cuantos, el trabajo lo ponen todos.

 

Lamento de la Zona Sur

 

A diferencia de esta Zona Norte de Quintana Roo, la llamada Zona Sur está dando gritos de auxilio a unas autoridades que no la escucha; por más que los ciudadanos piden ser tomados en cuenta, simplemente son ignorados.

Hace unos cuantos días, los directivos del Consejo Coordinador Empresarial (CCE) leyeron una carta-denuncia al presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, para externar su preocupación por la deplorable situación que atraviesa el municipio Othón P. Blanco (Chetumal).

El comercio formal y la industria cañera van en picada, el sector agrario se ha visto afectado por una sequía atípica, los empleos se han desplomado y el recorte de plazas laborales ha herido de muerte la economía de los ciudadanos.

De acuerdo con los más recientes indicadores, el consumo se ha desplomado 25 por ciento (por falta de liquidez), muchas empresas han cerrado sus puertas, la inversión pública y privada brilla por su ausencia y las deudas bancarias se han disparado. Así de negro el panorama en esta Zona Sur.

“Es importante, Señor Presidente, que sepa que durante estos años y meses recientes los indicadores económicos de la ciudad y de sus zonas cercanas reflejan un escenario desalentador

“Los empresarios se encuentran totalmente decepcionados por el actuar de los legisladores federales, quienes hasta el momento no han hecho alguna gestión sustancial para mejorar las posibilidades de desarrollo del Sur de Quintana Roo y del estado en general”.

Más contundentes no pueden ser los empresarios quintanarroenses que imploran auxilio ante el desgarrador panorama que viven los chetumaleños ¿Es exagerado su planteamiento? Parece que no.

“Los diputados federales no escucharon las propuestas para el Sur de Quintana Roo; por el contrario, están cargando con más restricciones fiscales y reducción del presupuesto para diversos proyectos que la misma sociedad e iniciativa privada han presentado”.

El empresariado quintanarroense, está exigiendo a sus senadores, a sus diputados federales y locales, dar respuesta a los problemas que enfrenta la Frontera Sur de México.

¿Ante esto, qué tienen qué decir a la sociedad los senadores Mayuli Martínez Simón, José Luis Pech y Maribel Villegas Canché? ¿Por qué enmudecen ante la crisis en la que se ve inmersa la Zona Sur?

Como bien dijo Eloy Quintal Jiménez, presidente del CCE de Chetumal, los quintanarroenses, y en particular los chetumaleños, han visto pasar gobiernos que no han querido cumplir sus promesas, mientras que la reactivación y rescate de la Zona Sur se han mantenido en larga espera.

Lo primero que exigen a los senadores es la urgente revisión del Paquete Fiscal 2020 que les enviaron desde la Cámara de Diputados, para que realicen las modificaciones necesarias con el fin de mejorar el crecimiento del Sur de Quintana Roo. No se les pide nada extraordinario o fuera de su alcance.

“Solicitamos que en este clamor del sector empresarial se sumen los exhortos de nuestros diputados locales, dejando de lado los conflictos de interés partidista y velen por los intereses de una sociedad que les exige congruencia con sus discursos”. Más claro, ni el agua.

Es tiempo de que los legisladores se pongan las pilas, que desquiten su elevado sueldo, para mejorar las cosas en Quintana Roo. Es tiempo de que el gobierno del estado también dé respuestas claras y contundentes.

De no hacerlo, más pronto que tarde la economía de la Zona Sur colapsará con graves consecuencias para todos. Y eso, por supuesto, se reflejará en las urnas. Y ahí nos veremos.

 

@elmerando21

elmerancona@hotmail.com