NIDO DE VÍBORAS

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Por: Kulkukán

EL INTENTO de control de daños de la alcaldesa Mara Lezama con colonos de Pok Ta Pok que se oponen a que les suban el costo del predial, dejó ver las costuras con las que opera la actual administración municipal de Benito Juárez.

PORQUE SI bien la intención de la presidente municipal era atender personalmente los reclamos y despejar las dudas de la gente, el resultado aclaró poco y sembró mayor confusión.

DEJEMOS DE lado si el ajuste a los valores catastrales en el municipio son justos o injustos, lo que sucedió antier por la tarde en esa parte residencial de la zona hotelera fue la evidencia de que el Ayuntamiento carece de una estrategia de comunicación que le permita mantener una retroalimentación adecuada con los ciudadanos.

LO CUAL resulta todavía más contradictorio si consideramos que Lezama Espinosa viene del mundo de los medios de comunicación y por tanto tiene una idea de cómo va la cosa.

UNA BUENA comunicación evitaría desfiguros como el de antier, en el que el intento de explicación municipal se convirtió en una suerte de audiencia informal en la que el desorden se impuso a las buenas intenciones de la alcaldesa.

SI EL mensaje que se intentaba dar era “no se preocupen, no les vamos a subir el predial”, lo que la gente percibió fue un “no tenemos idea de lo que hacemos y estamos improvisando”.

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OTRA MUESTRA de que al interior del municipio priva el desorden, es la aceptación del síndico Heyden Cebada Rivas de que parte de la culpa por el dineral que se debe a causa de juicios laborales perdidos, está en el hecho de que cada quien hace lo que quiere.

Y ES que durante varios años, desde Paul Carrillo y Remby Estrada, cada dependencia municipal manejaba las demandas en su contra según entendía el titular de turno, es decir, no había una estrategia común a seguir en estos asuntos.

EL RESULTADO: 600 millones de pesos perdidos en laudos laborales. Afortunadamente parece que alguien ya está metiendo orden, pues según el síndico la división jurídica del Ayuntamiento cada vez está más cerca de lograr una “unificación de criterios” que les permita detener la sangría financiera. Ya era hora.

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CHETUMAL SE hunde. Literalmente. La parte antigua de la capital del estado, localizada en la parte baja de la ciudad, tiene la característica de que varias veces al año tiende a irse para abajo por sus características geológicas.

EL FENÓMENO, por demás natural, obliga a la autoridad a intervenir constantemente y a mantener un estricto orden en la planeación urbana en esa parte de la ciudad. Pero en la realidad no sucede así.

PORQUE PESE a que se trata de un asunto nada nuevo, todavía se siguen haciendo peticiones y enmiendas para que el reglamento de construcción impida levantar edificios fuera de norma en esa parte, cuando el tema debería estar solucionado hace mucho.

¿NEGLIGENCIA, VORACIDAD inmobiliaria, incapacidad? Todo a la vez. En tanto, Chetumal sigue esperando la hora en que cambie la marea para volver a lucir como lo que es, la capital de Quintana Roo.

 

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