NIDO DE VÍBORAS

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Por: Kukulkán

GRAND “THEFT” Island, el proyecto hotelero-comercial-inmobiliario más grande de los últimos años en Cancún, parece ser una versión actualizada de los famosos castillos en el aire.

NO TANTO por lo ilusorio que pueda ser, al contrario, su seriedad es más que evidente en términos de negocio. Pero sus bases parecen ser algo más pantanosas que el manglar que lo circunda.

PORQUE DE acuerdo con la Zofemat, el proyecto carece de los permisos que deberían ser rigor para este tipo de construcciones, sobre todo por la zona en que se pretende erigir, un área lagunar y costera de frágil equilibrio ambiental.

NO SE trata de oponerse al desarrollo y continua renovación de la infraestructura de la zona hotelera, que debe actualizarse constantemente para seguir siendo atractiva tanto para turistas como inversionistas.

PERO CUALQUIER proyecto ha de realizarse con apego a la ley y en consideración al medio ambiente, del cual depende la prosperidad del destino, como la llegada masiva de sargazo de meses pasados puso en evidencia.

CIERTO ES, como dijo algún funcionario municipal, que la zona hotelera fue “diseñada para impactarse”, pero no a lo güey.

POCO IMPORTA que el proyecto del Grand Island Cancún genere muchos empleos y haya sido presentado en la mañanera del presidente Andrés Manuel, lo que se pide de este y cualquier plan de desarrollo inmobiliario es que cumpla con la reglamentación correspondiente y que sirva para algo más que llenar los bolsillos de unos cuantos.

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LA PÉRDIDA de unos es la felicidad de otros. Y si no que se lo pregunten a los campechanos, que andan contentos por la llegada de cruceros turísticos a sus costas por primera en mucho mucho tiempo.

SE TRATA de los barcos de pasajeros programados alguna vez para Puerto Morelos, pero que tras el pataleo de los hoteleros locales y la negativa de la Administración Portuaria tuvieron que buscar refugio en otros muelles, en este caso los de Seybaplaya.

TAMPOCO ES que sea un gran contratiempo, que en el análisis de las causas que provocaron el rechazo al proyecto de las empresas Vidanta y Le Ponant habrá que tomar en cuenta criterios ambientales y hasta comerciales, pero el caso es que lo que no se quiso aquí, lo aceptaron con los brazos abiertos del otro lado de la península.

¿QUIÉN SERÁ el verdadero vencedor en el largo plazo? El tiempo lo dirá.

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DICEN QUE ahora sí. El cabildo municipal de Benito Juárez asegura que ya estuvo bueno y meterán en cintura a los concesionarios del transporte público en Cancún, que han gozado de vía libre para hacer lo que les plazca en las calles y con los usuarios durante muchos años.

(CARCAJADA) ¿CUÁNTAS veces hemos escuchado lo mismo?

 

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