El alcoholímetro … ¿Por qué se vulneran los derechos?

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  • En México, los jueves, viernes y sábado por la noche, 200 mil conductores transitan bajo la influencia del alcohol, ocasionando la muerte de 24 mil personas al año.

 

Elmer Ancona / @elmerando

Estoy totalmente de acuerdo en que la Dirección de Tránsito Municipal de Benito Juárez (Cancún) aplique el programa “Conduce Sin Alcohol” y obligue a pasar a los conductores sospechosos por la prueba del alcoholímetro.

No me cabe la menor duda de que gracias a estos operativos se han salvado miles de vidas de adultos, jóvenes y niños – familias enteras-, atropelladas por personas bajo el influjo del alcohol.

En México, los jueves, viernes y sábado por la noche, 200 mil conductores transitan bajo la influencia del alcohol, ocasionando la muerte de 24 mil personas al año. Mueren 55 personas cada día por estos lamentables hechos.

Programas preventivos como Conduce Sin Alcohol disminuyen 30 por ciento la probabilidad de que alguna persona fallezca en accidentes de tránsito. Hasta aquí, la Dirección de Tránsito Municipal debe recibir todos los aplausos.

 

La parte deplorable

 

En días pasado me tocó vivir una experiencia de tránsito que me dejó un mal sabor de boca por diversas razones, entre ellas, por el trato que recibió un buen amigo por parte de los policías de tránsito colocados en un retén.

Mi amigo, en estado de sobriedad pese haber bebido dos cervezas unas horas antes, decide darnos (a dos personas) un aventón a casa. Para su mala fortuna, pasó por un retén policial donde fue detenido para una inspección de rutina.

Los policías se acercan, lo “huelen” y le piden bajar del automóvil para conducirlo a una zona protegida con cintas amarillas.

Al aplicarle el alcoholímetro, los policías determinan que rebasó los límites permitidos para manejar, esto es, los 0.40 grados de alcohol equivalentes a una copa de vino o una cerveza.

Efectivamente, mi amigo reconoce ante los agentes del orden, con toda seriedad y tranquilidad, haberse tomado dos cervezas. Eso bastó para que lo trasladaran al El Centro de Retención Municipal, mejor conocido como el “Torito”. Por su buen comportamiento le asignaron 20 horas de encerrón.

Antes del traslado, las dos personas que viajábamos con él pedimos a los policías de tránsito acercarnos a nuestro buen amigo para darle tranquilidad o para recibir instrucciones en cuanto a su familia. Nos fue negado ese derecho.

Lo único que nos alcanzó a decir antes de que lo subieran a la “Julia” (a la camioneta enrejada o enjaulada) es “Por favor, háganse cargo de mi auto. Y, sin más, se lo llevaron.

Al inspector que ordenó el arresto le pedimos, de la manera más amable, que nos dejara el auto de nuestro amigo, tal y como él nos lo había solicitado. “Imposible”, nos respondió de manera altanera, y ordenó al gruyero que lo subiera.

Le recordamos que de acuerdo con el Artículo 130 del Reglamento de Tránsito Municipal de Cancún, teníamos el derecho de hacernos cargo del auto, ya que estábamos en completo estado de sobriedad y por contar con la licencia adecuada. Y se lo leímos tal cual:

“Artículo 130: Podrá exceptuarse la aplicación de lo previsto en el primer párrafo del artículo 7 del presente reglamento (asegurar el vehículo y remitirlo al depósito), cuando en el lugar y en el momento en que haya sido detenido el vehículo, se encuentre dentro del vehículo otra persona que pueda hacerse cargo de la adecuada conducción del vehículo en los términos del presente Reglamento, pero siempre y cuando dicha actuación haya sido requerida por el conductor que será puesto a disposición del Juez Cívico”.

Más claro ni el agua. La respuesta tajante del inspector fue la siguiente: “El artículo 130 dice Podrá, no Deberá”. Ante el fatal argumento policial, se le insistió en que sí podíamos llevarlo y sí podía autorizarlo, todo conforme a la Ley.

El inspector del retén, ya sin hacernos caso, se dio la media vuelta y se fue para la zona acordonada. Cuando quisimos abordarlos de nuevo otros agentes nos señalaron la cinta amarilla y nos dijeron “No pueden pasar de aquí”. Segundo derecho vulnerado.

 

Derechos Vulnerados

 

Nuestro buen amigo se fue directamente al “Torito” por haber consumido dos cervezas en una fiesta familiar. Y me consta. Si por eso tuvo que pagar las consecuencias ni modo. La ley es la ley y no está para discutirse.

Pero precisamente por eso, porque la ley no está para discutirse, es que se le exige al Director de Tránsito Municipal, Jesús Ángel Salas Cruz, que responda ante los derechos que se vulneran en los retenes.

Tiene que dar una explicación del porqué no se permite a los amigos o familiares del conductor detenido tener un acercamiento previo, antes de ser trasladado al Centro de Retención Municipal, para saber las circunstancias en las que se encuentra.

También tiene que dar una explicación porqué no es respetado el Artículo 130 del Reglamento de Tránsito Municipal, que permite a estos acompañantes hacer uso del vehículo asegurado, cuando gozan de ese derecho.

¿Acaso el objetivo es trasladar la mayor cantidad de vehículos posibles al depósito para obtener dividendos para la corporación policial, por encima del respeto a las normas y leyes que nos rigen?

¿Se han dado cuenta de las deplorables condiciones en que se encuentran las instalaciones del llamado “Torito”, donde prevalece el hacinamiento en las celdas, donde los baños están más que asquerosos, sin agua ni papel de baño que puedan usar los internos?

¿Por qué las grúas autorizadas por la Dirección de Tránsito Municipal cobran exageradas cantidades de dinero (7 mil 500 pesos, mínimo) a los conductores detenidos por el llamado arrastre vehicular?

¿Por qué al momento de salir del Centro de Retención Municipal se obliga a las personas liberadas a firmar un documento donde se comprometen a no demandar al H. Ayuntamiento?

¿Por qué si la persona quiere ampararse para no ser detenida ni ser trasladada al Torito, tiene que depositar a la cuenta personal del Juez, sentado en la zona acordonada, la cantidad de 7 mil pesos?

Son tan sólo unas cuantas preguntas que Jesús Ángel Salas Cruz deberá responder a todos los ciudadanos que nos quedamos con estas dudas.