El pavo que entregó a su captor

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  • Es puente de comunicación y entendimiento entre las comunidades mayas y diversos órganos estatales.

 

CARRILLO PUERTO, Q.ROO.- El magistrado Javier Reyes Hernández acompaña al juez Pedro Ek Cituk en la entrevista. Es puente de comunicación y entendimiento entre las comunidades mayas y diversos órganos estatales.

Junto con cinco consejeros indígenas (uno por cada centro ceremonial ma­ya) integran el Consejo de la Judicatura de Justicia Indígena, cuyas principales facultades son vigilar la actuación de los jueces y la magis­tratura.

Recuerda casos salidos de realismo mágico de estas comunidades indígenas, como la controversia del robo de un pavo que iba a ser cenado en Navidad, pero que apareció en el corral de un vecino, quien también reclamaba la propiedad del animal.

El juez encontró una salida salomónica. Para esclarecer cuál de los dos sujetos decía la verdad, el pavo fue puesto en libertad a mitad de distancia entre un corral y otro.

Cuando corrió rumbo a la casa de la que escapó o fue sustraído, el veredicto fue lapidario: el infractor tuvo que reconocer su falta, pedir disculpas públicas al ofendido y pagar con trabajo comunitario.

En otra ocasión, añade el magistrado, el conflicto fue por el extravío de un cerdo en proceso de engorda para una fiesta especial, pero que terminó en la mesa de un vecino, delatado por el olor y la abundancia de la carne en una comunidad tan pequeña. Tuvo que reconocer su falta y pagar el animal.

“Dame cinco mil, pidió el ofendido. Tengo tres mil ochocientos, le respondió el infractor. Los dos aceptaron y el conflicto se terminó. El mérito de los jueces es apagar cualquier resentimiento o ánimo de venganza para evitar riesgos futuras, pero también cuenta mucho la voluntad de las partes en aceptar responsabilidades, sin pretender sacar ventajas como ocurre en la justicia común”.

El magistrado Reyes Hernández también es fundador del Sistema de Justicia Indígena y desde hace 22 años se desempeña como titular del Tribunal de Asuntos Indígenas.

Es responsable de supervisar la labor de los 17 jueces mayas establecidos en las comunidades de San Francisco, San Martiniano, Agua Azul, Tulúm, San Juan, Chan Chen I, Sahcab­Mucuy, Hondzonot, Yaxché, San Silverio, Yalchén, Pozo Pirata,Tixcacal Guardia, Señor, Yaxley, X­Yatil y Chumpón.

“Este proceso de integración ha beneficiado a las comunidades mayas en su libre derecho a resolver sus conflictos internos conforme a sus usos y costumbres, que no es nuevo para los ellos, es parte de su tradición milenaria. Son grandes maestros de la oralidad”, cita orgulloso.

Entre las obligaciones del magistrado dentro de la ley, está elaborar reportes de su actuación y de los jueces tradicionales, así como servir de inter­mediario entre estos últimos y el Tribunal Superior de Justicia; realizar visitas constantes a los juzgados y prestar apoyo técnico a los jueces.

 

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