Trabajar también puede ser adicción

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  • Los adictos al trabajo o workaholics son más propensos a padecer ansiedad, depresión y trastornos obsesivos compulsivos.

 

CARLOS RIVERA

CANCÚN, Q. ROO.- Para algunos trabajar es una carga, pero en sentido inverso también puede ser considerado como una adicción y, como tal, ser fuente de diversos problemas para quienes padecen este mal, conocidos coloquialmente como workaholics.

Sin embargo, vivir para trabajar no necesariamente significa que se lleve una vida productiva. A nivel biológico, se ha demostrado que el Trastorno de Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH), el Trastorno Obsesivo Compulsivo (TOC), la ansiedad y la depresión son notoriamente más frecuentes en adictos al trabajo.

Este problema no sólo genera consecuencias negativas en el bienestar físico, emocional y social, sino que además contribuye a la formación de vicios, ya que las personas adictas al trabajo son más sensibles a consumir sustancias tóxicas para aumentar su rendimiento laboral, reducir su cansancio y estrés.

Por un lado tenemos el consumo de alcohol, utilizado para aliviar el estrés causado por la presión y las condiciones de trabajo. De igual manera, el tabaquismo hace que el adicto suela negar el problema, pues en México el trabajo intenso está socialmente bien visto.

Otra forma de reducir la fatiga que produce trabajar en exceso es recurrir a la farmacodependencia a partir de calmantes, estimulantes, hipnóticos, sedantes y analgésicos, entre otras.

Según cifras de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), México ocupa la primera posición entre los países donde los empleados trabajan más horas al año, con promedio de jornadas de ocho horas diarias durante seis días.

Para reducir los daños a la persona y sus consecuencias en la productividad para las empresas, los expertos recomiendan que ambas partes tengan mayor organización para cubrir las jornadas laborales con horarios razonables, anteponiendo la salud de las personas como lo más importante.

En fecha reciente, entró en vigor una ley que obliga a las empresas a procurar el bienestar de sus trabajadores, lo que, aparte de mejorar la salud de los mismos redunda en plantillas laborales más satisfechas con su trabajo.

 

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