Los museos ya forman parte de la comunidad y tienen roles cívicos y activistas

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  • El rol del museo cambió, asegura la directora general de Artes Visuales de la UNAM, Graciela de la Torre.

 

YANIRETH ISRADE/AGENCIA REFORMA

CIUDAD DE MÉXICO.- Los museos grandilocuentes que educan desde el pedestal caducaron, afirma la directora general de Artes Visuales de la UNAM, Graciela de la Torre.

“Se acabó el museo que se dedica a educar, a colocarse en un pedestal para recibir a sus visitantes. (Ahora la institución) está con la comunidad, tiene un rol cívico y un rol activista también ante los problemas globales, no nada más locales”, señala en entrevista a propósito de “El Museo Reimaginado”, el encuentro más importante del continente para los profesionales de estos recintos culturales, y cuya tercera edición, del 20 al 22 de noviembre, tendrá como sede el Centro de Convenciones de Oaxaca.

“Hay muchos museos que siguen en el siglo XIX, con su grandilocuencia; que (se asumen) poseedores de la verdad y consideran al público como educando al que hay que proveer información prefabricada.

“Hay muchísimos todavía que no han dado el brinco para pensar que el museo es un ente cívico, que puede ser activista y hablar con los saberes compartidos de las comunidades. Y no han abandonado (esa postura), porque es más cómoda”, dice sobre las resistencias que afrontan los recintos.

“El Museo Reimaginado”, de periodicidad bienal -en 2017 se efectuó en Medellín, Colombia, y en 2015 en Buenos Aires, Argentina-, convoca ahora en la capital oaxaqueña a casi 800 participantes que reflexionarán y explorarán las transformaciones de estos espacios en la región en todas sus gamas, desde los dedicados al arte hasta los de ciencia y los jardines botánicos.

“Tenemos el compromiso de salir de nuestra zona de confort y de hablar como ente que puede trabajar para reconstituir tejido, para integrarnos en el proceso de paz, y no sólo al proceso de paz, sino intervenir en todo lo que origina esta especie de desazón en la que estamos viviendo”, insta la también directora del MUAC, museo que forma parte del comité organizador del encuentro.

Aun con los desafíos, los museos de México, junto con los de Colombia y los de Brasil, considera De la Torre, se sitúan a la vanguardia del continente.

“Desde los años 70, con las innovaciones del museógrafo Mario Vázquez en La Casa del Museo (una extensión del Nacional de Antropología), de Iker Larrauri con los Museos Escolares o de Helen Escobedo en el Museo de Arte Moderno, somos punta de lanza. Y desde luego los museos universitarios son punta de lanza, absolutamente: tienen una manera de gestionar diferente y mucho que aportar.

“Por eso México ganó la sede de ‘El Museo Reimaginado’, no sólo porque Oaxaca es un lugar prodigioso, que habla de la conservación de la naturaleza, de la activación del pasado precolombino, del patrimonio intangible, sino porque tiene un esquema sui géneris que involucra a la sociedad civil en la acción cultural, por ejemplo, a través de Pro-Oaxaca (que fundó el fallecido Francisco Toledo) o de la Fundación Harp. Son esquemas novedosos que quizá puedan parecernos comunes y corrientes porque convivimos con ellos.

“Tenemos mucho que aportar y tenemos profesionales de primer nivel”, destaca De la Torre.

Deben, sin embargo, sortear amenazas, entre otras, presupuestales, advierte, cuestionada sobre los grandes desafíos que enfrentan estas instituciones en México.

“El estado de pauperización en el que viven es muy grave. Los museos del Estado mexicano están imposibilitados para autogenerar recursos, no se ha flexibilizado la ley hacendaria, hay poco aliento a la filantropía, no hay una ley de mecenazgo y los presupuestos son muy escuetos. Entonces están atados de manos; eso tendría que cambiar.

“Y es una gran amenaza que tiene a los museos al borde del incendio, como el (Nacional de Brasil) de Río de Janeiro, que se incendió porque no había recursos. Ojalá que esto pueda ayudar a flexibilizar y a dar otro panorama, para que pueda haber una especie de resiliencia en estos espacios que trabajan en circunstancias muy difíciles”.

La sociedad, añade De la Torre, quien participará como oradora en el encuentro, debería ser también corresponsable de su sostenimiento, pero se requieren cambios para involucrarla.

“Tendrían que ser capaces de autogenerar recursos, tendría que haber un aliento a la filantropía, un reconocimiento del papel de la sociedad civil organizada a favor de los museos en patronatos, en sociedades de amigos, flexibilizarse la ley hacendaria… No estoy viendo eso”.

De la Torre refiere el carácter crítico, provocador, incluso, además del lúdico del encuentro, que prevé actividades como “Yo acuso”, en la que participan un fiscal y sus testigos, y una parte acusadora, con el público como juez para abordar, por ejemplo, el tema del turismo cultural.

Otro formato consiste en una boda que involucra a seis hombres y seis mujeres dispuestos a seducirse y formar parejas que repercutan en intercambios museísticos.

Son actividades que reflejan el rumbo creativo, alterno, audaz, que siguen, o aspiran seguir, los museos hoy.

 

ASÍ LO DIJO

“Tenemos que hacer exposiciones fantásticas, pero no quedarnos ahí: nuestro papel va mucho más allá, y mucho más allá de la educación. Hay que incidir sobre la vida de los seres humanos”.

Graciela de la Torre, directora de Artes Visuales de la UNAM.

 

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