Sugieren economizar más allá del Buen Fin; analizan gasto de padres de familia

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  • En noviembre no incrementa el consumo de productos en comparación con el periodo de regreso a clase.

 

CARLOS RIVERA 

CANCÚN, Q. ROO.- El tianguista cancunense, Carlos Abel, señaló que en noviembre no incrementa el consumo de productos en comparación con el periodo de regreso a clase.

Sostiene que las personas, al no sentirse en la obligación de adquirir productos en el “Buen Fin”, prefieren ahorrar para futuros gastos más necesarios como las compras navideñas.

Agregó que él al ser vendedor de mochilas observó que cada vez incrementa la demanda de artículos escolares y los padres de familia pasan inadvertida esta celebración.

“Los padres prefieren guardar el dinero en estas fechas, ya que se programan para los gastos del próximo año; de alguna manera nos beneficia el regreso a clases porque las escuelas piden más útiles, pero perjudican el bolsillo de la familia para comprar otras cosas durante los otros meses del año.

“Esto ocasiona que los padres hagan gastos fuertes y se resistan a comprarle al niño o niña otra mochila o inclusive material adicional que les piden en la escuela y nos pega económicamente a nosotros que nos dedicamos al trabajo informal”, comentó Carlos Abel.

 

Naturaleza del Buen Fin

 

El “Buen Fin”, también llamado “Fin de semana más largo del año”, es una campaña inventada para vaciar los productos rezagados en bodega desde los comercios formales hasta los informarles, a partir de la aplicación de promociones y descuentos en las mercancías.

Se brindan beneficios que aplican en su mayoría en marcas reconocidas y en las plazas comerciales, ya que tanto el Registro Público de la Propiedad y Comercio (RPPC) y la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) vigilan y protegen a los consumidores y las empresas.

Existen compradores que deciden abstenerse en este tipo de celebración comercial y prefieren comprar sus mercancías en mercados informales, debido a los bajos costos y variedad, sea o no el “Buen Fin”.

La Organización Internacional del Trabajo (OIT) define el concepto de informalidad laboral en dos dimensiones, el primero se refiere al tipo o naturaleza de la Unidad Económica.

Cuando se dedica a la producción de bienes y/o servicios para el mercado, operando a partir de los recursos de un hogar y sin llevar los registros contables básicos.

Ejemplo de ello en el sector Informal son los negocios en pequeña escala no registrados y de empleo vinculado a ese sector; mientras que el segundo indica una perspectiva laboral y se refiere a todo trabajo que se esté realizando sin contar con el amparo del marco legal o institucional.

Aunado a que no se contemple si la unidad económica que utiliza sus servicios son empresas o negocios no registrados de los hogares o empresas formales, por lo que se puede hablar del empleo informal.

El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) indicó que en este año la informalidad laboral en México repuntó a un nivel de 56.3 por ciento en agosto.

Implicó un ligero aumento de .4 puntos porcentuales en el total de trabajadores que se encuentran vulnerables en sus empleos por las condiciones no reglamentadas y sin prestaciones.

De acuerdo con la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE), el desempleo se ha mantenido 3.6 por ciento de la población económicamente activa que busca un empleo sin conseguirlo.

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