Fernando Martí el cronista que ve apatía y desapego

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  • Parte de las críticas realizadas al logotipo del 50 aniversario de Cancún, están fundamentadas en cómo el Comité.

 

VÍCTOR HUGO ALVARADO

CANCÚN, Q. ROO.- Parte de las críticas realizadas al logotipo del 50 aniversario de Cancún, están fundamentadas en cómo el Comité encargado llevó al cabo la elección del diseño ganador mediante una votación.

Votación donde, por cierto, participaron exclusivamente instituciones y personajes involucrados con la planificación, en lugar de confiar en los habitantes y su percepción de la ciudad.

Para Fernando Martí, cronista de la ciudad durante 27 años, es justamente esa apatía y desapego por parte de los organizadores los detonantes del poco impacto generado en la mente de los cancunenses.

Esto, al ver imágenes del logotipo que, ante los ojos del resto del país y del mundo, se compone de una palabra creada para dar la ilusión de ser un reflejo en el agua.

Dejó saber su coincidencia en los comentarios vertidos por la gente en redes sociales respecto a la dificultad para interpretarlo en una primera vista, causa que se combina con la falta de emoción tras el desconcierto inicial.

De acuerdo con Martí, eso provocó un desahogo de los pobladores en forma negativa, tanto en la forma de su revelación y su elección por la misma falta de voz.

“¿Qué hubiera pasado si hicieran un concurso público en lugar de hacer un certamen cerrado? Estoy seguro que mucha gente hubiera participado: estudiantes, despachos de profesionistas, etcétera. Probablemente hubiera ganado quien ganó, pero al menos hubieran participado”.

Dentro de los parámetros técnicos, destacó el trabajo realizado por la compañía Printeligencia, donde el equilibrio de las letras al simular el reflejo acuático y la inclusión del horizonte simulado en el espacio existente, permiten su uso en múltiples espacios.

Otro de los posibles obstáculos detectados por el cronista, es la cantidad de restricciones y trámites por los cuales deberán pasar los interesados en utilizarlo durante su año útil de vida, en comparación con el escudo oficial de la ciudad, cuya aceptación y arraigo fueron casi inmediatos.

“El escudo de Cancún está bien hecho, transmite un mensaje acorde y la gente lo adoptó; en cambio, un logo como este, con un año de vida, debería tener pocas restricciones, porque aparte de que a gran parte de la población no le gustó, andar pidiendo permiso y los trámites al respecto no les agradará hacerlo”.

El cronista de la ciudad hizo la invitación a las autoridades para mejorar la utilización del logotipo y explicar correctamente las condiciones de uso, con el fin de obtener versiones más agradables a la vista.

Jugar con los colores, imágenes de fondo y otros derivados que permitan disminuir el rechazo y aprovechar sus posibilidades.

 

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