Fustiga AMLO a corruptos; descarta persecución

135

 

Zedryk Raziel Cruz Merino / Agencia Reforma

Cd. de México, México 20-Nov-2019 .-Aunque el Presidente Andrés Manuel López Obrador señala a políticos y empresarios de desmantelar al Estado, hacer negocios al amparo del poder y haber sumido al país en una crisis de pobreza y violencia, insiste en no perseguirlos y propone un borrón y cuenta nueva.

En su nuevo libro “Hacia una economía moral”, publicado hoy, López Obrador fustiga a ex presidentes, ex secretarios de Estado, ex legisladores y empresarios que amasaron fortunas por la privatización de empresas paraestatales.

“Es un hecho demostrable que la crisis de México se originó no solo por el fracaso del modelo económico neoliberal aplicado en los últimos 36 años, sino también por el predominio en ese periodo de la más inmunda corrupción pública y privada.

“Nada ha dañado más a México que la deshonestidad de los gobernantes y la pequeña minoría que ha lucrado con el influyentismo; esa es la causa principal de la desigualdad económica y social y, por extensión, de la inseguridad y la violencia que padecemos”, afirma en la obra editada por Planeta.

El Mandatario insiste en que perseguir a “los de mero arriba” del sector público y privado sumiría al país en la confrontación y consumiría tiempo, energía y recursos de manera innecesaria.

Asegura que en el terreno de la justicia pueden castigarse los errores del pasado, pero lo fundamental es evitar los delitos del porvenir.

“Propuse al pueblo de México poner un punto final a esta horrible historia y empezar de nuevo; en otras palabras, que no hubiera persecución a los funcionarios del pasado y que las autoridades encargadas desahogaran en libertad los asuntos pendientes y las denuncias que pudieran presentarse.

“Que se castigara a quienes resulten responsables, pero que la Presidencia se abstuviera de solicitar en automático investigaciones en contra de los que estuvieron ocupando cargos públicos o haciendo negocios al amparo del poder durante el periodo neoliberal. Instituciones y autoridades ahora independientes, como la FGR, se están encargando con absoluta libertad del desahogo de estos asuntos”, expone.

López Obrador considera que la “condena moral y política” al régimen neoliberal y exhibir su fracaso y corrupción es más severo que emprender procesos judiciales o juicios sumarios contra “personeros”.

No obstante, a lo largo de numerosas páginas del libro, el Presidente se dedica a descalificar a adversarios, especialmente al ex Presidente Carlos Salinas, a quien llama “el Padre de la Desigualdad Moderna” porque en su gestión se acentuó la brecha entre ricos y pobres.

Además de señalar que Salinas “fue impuesto mediante un fraude electoral”, lo acusa de propiciar un saqueo y el “bandidaje oficial”, y afirma que en ese periodo surgieron decenas de nuevos ricos a costa del remate de propiedades del Estado, en operaciones en las que implica al ex Secretario de Hacienda Pedro Aspe.

Al sucesor de Salinas, Ernesto Zedillo, lo señala de haberse ido a trabajar como asesor del consejo de administración de una de las empresas que se benefició con la privatización del sector ferroviario ocurrido durante su gobierno.

A Vicente Fox le critica haber disparado la migración de mexicanos hacia EU e incluso haber propuesto un programa de capacitación a migrantes para ser jardineros y enfermeros.

A Felipe Calderón lo responsabiliza de tomar la “irresponsable decisión” de iniciar la guerra contra el narco “para tratar de legitimarse luego del “fraude electoral” de 2006.

De Enrique Peña Nieto sostiene que dio continuidad a la política salinista de saqueo por privatizar las fuentes de energía y la educación mediante las reformas estructurales.