A un siglo de la muerte de Renoir

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  • Auguste Renoir (autorretrato, 1879) murió el 3 de diciembre de 1919.

 

GABRIELA TORRES ORTEGA

CANCÚN, Q. ROO.- Hoy se conmemoran 100 años de la muerte del pintor francés Pierre Auguste Renoir, uno de los representantes del Impresionismo.

Si bien el Impresionismo se ha aplicado en otras artes como la música, la literatura, la arquitectura o la escultura, la pintura es la que define mejor a este movimiento, que tuvo su mayor desarrollo después de la segunda mitad del siglo XIX, principalmente en Europa.

Uno de los rasgos más contundentes del Impresionismo es que se enfoca en plasmar la luz –la “impresión” de lo que se ve– y el momento en que sucede; es decir, se dirige más la atención en los destellos de colores que en el trazo marcado de las formas, las caras y las figuras.

Junto con Édouard Manet (1832-1883), Claude Monet (1840-1926) y Edgard Degas (1834-1917), Auguste Renoir (25 de febrero de 1841 – 3 de diciembre de 1919) tomaron la batuta de este movimiento que marcó un antes y un después.

De acuerdo con los críticos del arte, Renoir se enfocó más en la alegría, la belleza, el encanto y la viveza del mundo, que en lo “áspero” de la vida moderna, como solían hacerlo otros artistas.

De hecho, gran parte de sus cuadros se enfocaron en temas de niños, flores y mujeres, sobre todo el desnudo femenino al final de su carrera.

Una de las características que más definen a Renoir es la “dulzura” o armonía en sus creaciones, así, reflejaba la alegría de la vida, sin importar que en sus cuadros hubiera personas de la alta sociedad o trabajadores; en sus trazos podía revelarse la diversión y la naturalidad de la crónica cotidiana.

Algunos de los cuadros más significativos de Renoir incluyen paisajes, retratos y escenas costumbristas de Francia en la segunda mitad de los años 1800.

Hijo de padre sastre y de madre costurera, vivió sus años de infancia y adolescencia en barrios proletarios. En su adolescencia trabajó como decorador de porcelanas y pintor de abanicos. Incluso se cree que trabajó en la casa Gilbert, sobre la calle Bac.

En 1862, el artista ingresó a la Escuela de Bellas Artes mientras que también acudía a un taller libre en el que enseñaba el profesor Charles Gleyre; allí conoció a sus grandes amigos, también pintores Impresionistas, Claude Monet, Frédéric Bazille y Alfred Sisley.

Al inicio de su carrera se enfocó completamente por la pintura al aire libre y gustaba de ir a pintar paisajes a las orillas del río Sena (en París).

Durante las dos últimas décadas de 1800 el impresionista alcanzó fama, recibía muchos pedidos de retratos por parte de familias adineradas de diferentes países europeos e incluso sus pinturas se exhibieron, entre otros, en Londres y Bruselas

A principios de 1900 ciudades como París, Londres y Nueva York fueron escenarios de exposiciones que coronaron el triunfo de Renoir.

 

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