NIDO DE VÍBORAS

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Por: Kukulkán

SI “PERDIÓ” o le robaron las placas de su coche, no se moleste en reportarlo a la autoridad, mejor vaya a la Quinta Avenida en Playa del Carmen o acuda a los puestos de artesanías alrededor del parque principal en Puerto Morelos, es probable que las encuentre allí.

ESO SÍ, no espere hallarlas en una pieza, sino en trozos, como parte de una elaborada artesanía por la que le cobrarán alrededor de 800 pesos, que es más o menos lo mismo que pagará por unas nuevas según el tabulador presentado por al Secretaría de Finanzas hace unos días.

HAY QUE aceptar que los recuerditos en cuestión tienen ingenio y son vistosos, y sin duda requieren su inversión en tiempo, desde la sustracción de la placa hasta su corte en pedacitos y rearmado y combinación con partes de otras placas para crear bonitas frases que serán la envidia de los amigos del turista que los compra.

ESTE TIPO de artesanías son un buen ejemplo de actividad legal (la venta de souvenirs) sustentada, en parte, en una actividad ilegal (el robo de placas) para sacar provecho de un mercado (el turístico) que demanda productos “originales” surgidos de la creatividad y la picardía de las manos mexicanas.

COMO ARTESANÍAS son divertidas, pero en su hechura también pueden verse como una versión tropical y refinada del Dos de Bastos.

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QUE DICE mi mamá que siempre no. La iniciativa del muy piadoso regidor Jorge Sanen Cervantes de instaurar en Benito Juárez el Día Municipal de la Oración, fue dejada para mejor ocasión.

EN TEORÍA la idea sería discutida y probablemente aprobada en la sesión de cabildo de ayer, pero a última hora fue bajada de la orden del día.

LAS RAZONES hay que buscarlas, más que en la falta de tiempo de los regidores para abordar la iniciativa, en la polémica que estaba levantando, sobre todo en redes sociales, donde comenzaban a proliferar las voces que oraban por no vulnerar el Estado laico que se presume en el muy religioso México, sobre todo en un municipio que lleva el nombre de su principal valedor.

EL HECHO evidencia dos cosas: por un lado, la a veces ríspida convivencia entre Estado e Iglesia, cuyos ámbitos se superponen más de lo que debieran; y por otro, la fuerza amplificadora de las redes sociales, que pueden multiplicar cualquier causa sin importar si es justa o injusta.

POR LO pronto, quienes deseen dirigir oraciones y rezos ya sea hacia El Vaticano o La Meca, pueden hacerlo en su casa o el templo de su preferencia, sin necesidad de que haya un día consagrado para ello.

 

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