‘Estoy orgulloso de mi origen’

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  • Daniel Sánchez Antonio, también conocido de manera artística como “Daniel Sánton”, es un joven documentalista originario de Juchitán de Zaragoza, Oaxaca.

 

CARLOS RIVERA 

CANCÚN, Q. ROO.- Se dedica a crear contenido audiovisual para exaltar las culturas y tradiciones de su pueblo; es un joven documentalista originario de Juchitán de Zaragoza, Oaxaca. Su nombre: Daniel Sánchez Antonio, también llamado de manera artística “Daniel Sánton”.

Inició su vida laboral siendo ayudante de bodega en una ferretería, lo que le permitió costearse sus estudios hasta poder llegar a ser productor audiovisual en Cancún y Oaxaca, todo a partir de trabajo duro y a través de sus propios medios económicos.

Suspira y confiesa que su mayor alegría en la vida es poder recibir dinero a partir de lo que ama hacer y tener la posibilidad de compartirlo con los demás.

“Estoy orgulloso de mi origen, durante mi niñez veía los programas en Discovery Chanel junto a mi abuelo y a partir de ello supe cómo podía reflejar lo mejor de mi querido pueblo ante México y el mundo.

“La primera vez que presenté un documental, fue para apenas treinta personas, así que el hecho de que alguien se interesara por lo que alguna vez llegué simplemente a imaginar; fue algo muy bello”.

La falta de espacios e interés en aspectos culturales por parte de algunos residentes en Quintana Roo, lo motivó para capturar la esencia de México a través de una cámara.

Sus logros profesionales más significativos fueron ganar el concurso de cortometrajes de Cinemex en 2015 y que uno de sus documentales haya participado en la Guelaguetza.

El esfuerzo de su trabajo y sudor en la frente también le dio la oportunidad de colaborar para la Universidad La Salle (ULSA) Cancún, en el ayuntamiento de Puerto Morelos y en algunas cadenas locales de comida en Quintana Roo con producciones audiovisuales.

Como cualquier ser humano, admite tener muchos fracasos en su historial, uno de ellos fue haber sido egoísta al pensar que sus proyectos lo podría hacer de manera independiente sin ayuda de nadie.

“Una vez quisieron quitarme una producción robándose mis créditos, yo era muy joven y no sabía nada de derechos de autor y cómo se lucraba con ello; al final logré recuperar mi trabajo y terminé con una buena lección”.

El primer producto audiovisual que lo catapultó a la fama de manera nacional fue “Rostros de Unión Hidalgo” que narra el trabajo de artistas urbanos que con poco presupuesto, pero con grandes aspiraciones, pintan murales a manera de homenaje de los residentes seniles de esta entidad.

Su documental más reciente “Zapoteco, Lengua de Protesta” refleja la importancia de una lengua autóctona, de la mano con la expresión musical del rap, y comparte la idea de que el arte urbano logra trascender los pueblos originarios de México.

Ahora su brecha como artista está trazada para poner en alto la unión de Oaxaca y Quintana Roo ante el mundo.

 

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