Técnica, pero con principios y valores morales

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  • La permacultura se fundamenta en un programa con principios éticos y valores morales universales, busca la armonía de la familia dentro de una comunidad, asegura Patricia Ortiz.

 

CANCÚN, Q.ROO.- La permacultura se fundamenta en un programa con principios éticos y valores morales universales, busca la armonía de la familia dentro de una comunidad, asegura Patricia Ortiz, subsecretaria de Economía Social de la Secretaría de Desarrollo Social.

Por supuesto, la parte técnica es fundamental para propiciar los ingresos de esas familias; la intención es que las mujeres que colaboren en el programa “Desarrollo de Proveedoras en Permacultura” obtengan recursos.

No vendiendo cada quien en su huerto, porque si les daría alimentación, pero las ventas generadas serían muy bajas e impactaría en la comercialización.

Detalla que prevalecen dos características: primero los alimentos de muy alta calidad, ya que no llevan nada de químicos para los nutrientes, todo es orgánico; y segundo, que comunidades completas vayan impactando con la producción de manera importante. Son cerca de 200 familias por localidad.

“Es un programa muy grande, apenas estamos iniciando con mil huertos y familias, estamos logrando que haya una mayor superficie, por lo tanto, esperamos un mayor volumen de producción para el acopio, para las cosechas.

“Ellas mismas van a integrarse en sociedades cooperativas, para que juntas vayan trabajando en la producción e insumos, en las cooperativas y su comercialización; la cooperativa está representada por estas mujeres que seleccionan a las más líderes, que tienen más carácter para salir al mercado, para buscar precios”.

Patricia Ortiz detalla que las mujeres acopian lo que se produce en los huertos y se coloca en el mercado; por su parte, la titular de la Sedeso está acercado a los clientes, se tiene reuniones con hoteleros de Tulum y Playa del Carmen, con Cáritas, con Seguridad Alimentaria Mexicana (Segalmex), las cuales han anunciado que van a comprar la producción de estas comunidades.

“Lo que se hace es empoderar a estas pequeñas proveedoras que surten a la Zona Hotelera, porque clientes sobran, únicamente se requiere producir más”.

 

Esto es un cambio de paradigma, de mapa mental…

“También significa el respeto al medio ambiente, cuidar el agua, el suelo, el aire, no contaminar, empezar por la casa y luego involucrar a toda la comunidad para que participe y crezca”.

Respecto al tema educativo, lamenta la subsecretaria, los niños y adolescentes son quienes están en mayor riesgo, sobre todo cuando no terminan sus estudios de secundaria y preparatoria.

Eso también ayudó a pensar qué hacer para disminuir el riesgo en ese sector, y el gobierno encontró que tanto el Consejo Nacional de Fomento Educativo (Conafe) como el Instituto Nacional para la Educación de los Adultos (INEA) tienen programas que atienden el rezago educativo.

“Si nosotros llegamos a través de estas instancias a las comunidades y focalizamos dónde están esos niños y jóvenes que no han terminado sus estudios, si se instrumenta la permacultura, los chicos tendrán la alternativa de seguir estudiando. Ese brinco será muy importante”.

Recuerda el caso de los jóvenes con un proyecto de miel en el municipio Felipe Carrillo Puerto; los productores vendían a los intermediarios la miel a un precio muy castigado, pero los hijos entraron en acción y apoyaron a sus padres.

“Hicieron su proyecto, lo presentaron a la Sedeso, se evaluó y valoró, entendimos que los jóvenes querían seguir trabajando con sus padres para que la producción de miel no acabara, se generó como alternativa el empleo.

“Los chicos compraron la miel a sus padres, la envasaron, le pusieron una etiqueta y llegaron a las cadenas hoteleras con nuestro apoyo; entonces, los 150 gramos de miel comenzaron a venderlo a mejor precio. Ahora los papás producen y los hijos son los que comercializan el producto. Todos quedan muy contentos”.

 

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