‘Con demoras, jugó Ronaldiho en Cancún”

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Mario Flores

CANCÚN, Q. ROO.- El rival más difícil que enfrentó Ronaldinho en Cancún se caracterizó por los retrasos que tuvo en sus actividades programadas. Desde las tres horas de retraso en la Conferencia de Prensa, una hora en el partido de “Futvoley”, una hora y 20 minutos en la firma de autógrafos, más una hora y media de demora en el partido amistoso en el Estadio Andrés Quintana Roo, quien no pudo llenar el inmueble para su partido de despedida en el Caribe Mexicano.

 

Trascendió que el retraso del encuentro se debió por la falta de pago por parte de los organizadores, quienes no habían depositado los 300 mil dólares acordados al Campeón del Mundo en el 2002.

 

Ya con la presencia del “Mago del Fútbol” sobre la cancha, el ambiente en el graderío mejoró para vivir este compromiso amistoso entre los “Amigos de Ronaldinho” y las “Estrellas del Fútbol Mexicano”, ex jugadores como Braulio Luna, Omar y Johan Rodríguez, Miguel España, Reinaldo Navia Francisco “Kikín” Fonseca entre otros.

 

En los primero minutos, el canterano del Gremio de Porto Alegre encendió su magia dando pases de tres dedos y con su clásica vista al lado contrario, demostrando que su técnica y visión de campo sigue intacta.

 

Uno de los jugadores más vitoreados por la tribuna fue el “Kikín”, quien marcó un doblete. Mientras que el ganador al Balón de Oro en el 2005, también se hizo presente en el marcador en un par de ocasiones; en el primer tiempo marcó un golazo después de driblar a varios rivales en el borde del área, para luego terminar bombeando el balón y poner al estadio a sus pies. Ya en la parte complementario en los primeros minutos, el árbitro señaló una mano dentro del área, marcando penal, disparo que por supuesto tenía que ejecutar el Campeón de la Serie A con el Milán, cobrando de manera perfecta al costado izquierdo del arquero.

 

Fue al minuto 15 del segundo tiempo que Ronaldinho se despidió de la afición al salir de cambio. El brasileño se fue directamente a un coche que lo esperaba afuera del vestidor para trasladarlo a su hotel, sin esperar a que terminara el partido. El espectáculo fue bueno, sin embargo, la organización nunca tuvo el control del evento y de la magnitud que conlleva el traer a una estrella internacional.