Carlos Joaquín… Confrontación política o malentendidos

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Elmer Ancona

Al gobernador Carlos Joaquín González le molestó ‒prácticamente le encabritó‒ que el secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Alfonso Durazo Montaño, lo haya señalado como un mandatario faltista.

En una de las conferencias mañaneras, el funcionario federal lamentó que uno de los siete mandatarios que no asisten a las reuniones de seguridad pública en su propio estado es el de Quintana Roo. ¡Pummmmm!

La reacción no se hizo esperar. Como altivo descendiente del Mayab, puso la mirada en el cielo, miró las estrellas, recordó las malditas palabras del hijo predilecto de Andrés Manuel y, finalmente, le reviró: ¡Es usted un mentiroso!

Bueno, no lo dijo así, literalmente, pero les dio a entender que son unos mentirosos, levanta falsos, hipócritas, pendencieros y busca pleitos. Así de contundente y respondón el “góber”.

Carlos Joaquín dijo desconocer las auténticas intenciones del gobierno federal para estar difundiendo necedades, para falsear información, para lanzar señalamientos infundados.

“No he platicado al respecto (con otros gobernadores), lo vamos a hacer seguramente, pero en mi caso me parece que es una mentira, un dato absoluta y totalmente equivocado, no sé con qué intención”, enfatizó el mandamás de Quintana Roo.

Durazo Montaño, de manera enfática, expuso que el gobernador sólo ha acudido al 60 por ciento de las juntas con instancias federales, estatales y municipales para delinear estrategias de combate al crimen organizado, y para valorar los resultados.

De acuerdo con las gráficas expuestas por el gobierno federal en La Mañanera, los gobernadores de Querétaro (Francisco Domínguez Servién), Nayarit (Antonio Echevarría García) y Campeche (Carlos Miguel Aysa González) son los que menos asistencias registran.

A los dos primeros ni se les ha visto en las reuniones de valoración y al otro, sólo en una. Miguel Ángel Riquelme, gobernador de Coahuila, sólo tiene cuatro asistencias; Diego Sinhue, de Guanajuato, ha acudido a las reuniones en cinco ocasiones. Entre ellos está Carlos Joaquín.

 

No es echar culpas

El secretario de Seguridad Pública y Participación Ciudadana, en tono meloso, argumentó ante la prensa que su propósito “no es culpar a nadie”, simplemente que los ciudadanos “tengan todos los elementos” para que sepan cómo se está atendiendo la violencia en sus estados.

“Sin ocultar nada, sin maquillar cifras, sólo es decir la verdad”. Los tonos dolieron más que los señalamientos; tonos que envían dardos envenenados contra los enemigos incómodos del sistema. Palabras que son puñaladas traperas.

Los gobernadores aludidos rompieron lanzas con la federación, cargaron baterías, afilaron cuchillos y pusieron el dedo en la llaga con la respuesta que dieron a los principales responsables de combatir la delincuencia organizada.

Así de literales, cada cual por separado, desde sus propios cotos de poder, desde su cuna política, respondieron que la seguridad no está relacionada con horarios de reuniones, sino con políticas públicas que deriven en estrategias eficaces.

“Cuando no existe estrategia del gobierno de la República para combatir los delitos de competencia federal, las políticas son huecas y los resultados son nulos”.

“No por mucho madrugar amanece más temprano, ni se obtienen mejores resultados”, señalaron los mandatarios estatales en sus redes sociales.

 

¡En eeeeeesta esquinaaaa!

Carlos Joaquín, como todo un político de oposición que representa a los intereses de los partidos de la Revolución Democrática (PRD) y Acción Nacional (PAN), por supuesto, y los intereses de los quintanarroenses (creo), aseguró que están “trabajando a fondo”.

Aclara a la Federación que ha asistido, si no al 100 por ciento de las reuniones, sí al 98 por ciento, por lo tanto, no sabe de dónde sacan Andrés Manuel y Alfonsito esa información.

“Me parece un tema que no coincide, me parece que deberían de informarse mejor… Tal vez la falta de conocimiento del estado o la falta de conocimiento de las estrategias que tenemos no les permite dar los datos adecuados, correctos, pero nosotros hemos trabajado a fondo”, revira el Hijo del Mayab.

Carlos Joaquín asegura que él mismo es quien convoca y conduce las juntas de la Mesa de Seguridad en el estado, donde acuden los secretarios de Marina (Semar), Defensa Nacional (Sedena), de la Guardia Nacional (GN) y la Fiscalía General de la República (FGR).

“Más que molestia, hay un extrañamiento, una situación que en mi caso no entiendo bien, pero bueno, ojalá que se pueda aclarar.

“Yo, incluso antes de que la actual administración federal iniciara, he asistido permanentemente a las reuniones de seguridad convocadas y dirigidas por un servidor, prácticamente al 100 por ciento”.

Además, el gobernador de Quintana Roo les aclaró que estas reuniones se realizan en diversas ciudades del estado, porque no todo puede hacerse en Chetumal, ya que hay otras localidades de suma importancia como Cancún, Playa del Carmen o Cozumel.

 

Lo que piensa la gente

Las últimas encuestas levantadas en el estado apuntan que la ciudadanía, la sociedad, percibe que hay menos delincuencia en las ciudades de Quintana Roo. Quizá ligera, pero así lo sienten.

El hecho de que no suban los índices de criminalidad o que vayan ligeramente a la baja, no significa que el gobierno del estado o los gobiernos municipales se pongan a dar saltos de alegría. No hay nada que festejar.

No obstante, hay que reconocer que, en los hechos, sí se percibe a un gobernador que por lo menos se esmera en atender los asuntos que más aquejan a los ciudadanos.

Ya se ha dicho hasta el cansancio que en tanto se siga centrando la atención en la actividad turística y se olvide todo lo demás (educación, salud, vivienda, empleo, infraestructura) no hay nada para festinar.

A Carlos Joaquín, considero, aunque no está gobernando mal, le falta mucho para dejar una administración fuerte, consolidada, digna de un mandatario.

Por supuesto, le quedan dos años ocho meses de administración y algo tendrá que hacer para dejar a todos los quintanarroenses contentos, satisfechos de su gobierno. Hoy va bien, mañana podría estar mejor.

A la mitad de su administración se podría decir que ha sido “cumplidora”, pero eso no significa que no pueda dar más, mucho más por el bien de los ciudadanos, sobre todo de aquellos grupos vulnerables que más lo necesitan.

 

@elmerando