Laicidad es la aceptación del otro, advierte Samuel Aguilar, premiado por el gobierno y la masonería de Francia

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  • Insiste en que, en la medida que se difunda esta figura, habrá menos violencia en México

 

CANCÚN, Q.ROO.- Cuando se habla de “laicidad” uno se refiere a la aceptación del “otro”, de lo “distinto”, de lo “diferente”; uno se refiere a la “no oposición” que propicia que no haya violencia, indica Samuel Aguilar Ibarra.

El Serenísimo Gran Maestro Grado 33 del Grande Oriente de México de la Masonería explica que la laicidad es un aspecto muy importante en la vida social y política de los ciudadanos, algo que requiere México para generar paz y frenar la violencia.

“Cuántas veces el ser humano tiene guerras por su forma de pensar; hemos visto confrontados a cristianos, musulmanes y judíos por cuestiones doctrinales, tenemos como claro ejemplo el de Las Cruzadas.

“Podemos estudiar la historia y ver las ocasiones que se han cometido crímenes, guerras y atrocidades por defender una religión o por atacar a otra; la laicidad, simplemente, es decir no te preocupes por lo que cree el otro, acéptalo con lo que cree y trabaja de la mano con él para alcanzar el Bien Común”.

Luego de recibir de manos del Grande Oriente de Francia el Premio a la Laicidad, recuerda que México es uno de los países con un sistema laico con más antigüedad sobre la faz de la tierra.

Los países europeos incluyeron el término de “laicidad” recientemente, caso contrario al de México, que desde 1860 o 70 ya estaba impresa esta figura en la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.

 

¿Qué simboliza este premio que te entrega el gobierno y la masonería de Francia?

 

Samuel Aguilar detalla que es un reconocimiento internacional que el Grande Oriente de Francia entrega año con año desde 2011; consiste en reconocer acciones a la promoción, el trabajo en todo lo que significa la laicidad, es decir, el trabajo sin un enfoque religioso.

“Pero es importante explicar este punto, esto es, no quiere decir que la laicidad sea una figura anti religión, es completamente lo contrario, porque no se habla de una tolerancia a las religiones, sino de una aceptación”.

Explica que hablar de tolerancia te conduce a un “te reconozco a la fuerza, pero voy a actuar de manera civilizada”, mientras que la aceptación es exactamente lo contrario, es un “no me importa en qué creas o cómo lo creas, yo puedo trabajar de la mano contigo”.

Recuerda que es una figura que tiene que ver con la diversidad, la apertura, el reconocimiento a las diferencias, la aceptación. “Eso es todo lo que representa la laicidad”.

No hay pleito casado con los que piensan y actúan de manera diferente, con quienes tienen creencias diversas; lo importante es que un Estado, una comunidad o una persona laica, no es antirreligiosa. “Ahí es donde muchas veces nos confundimos”.

 

El Caso de Cancún

 

Al hablar sobre la polémica desatada por las autoridades del municipio de Benito Juárez (Cancún), específicamente por la alcaldesa Mara Lezama Espinosa y sus regidores, al haber celebrado el Día Municipal de la Oración, expuso que este tipo de actos no atentan contra la figura de la laicidad.

“Yo creo que aquí hay un error de connotación, creo que el ‘Espíritu de la Ley’ y la esencia de este día es hacer algo positivo, concentrar con el pensamiento algo bueno para nuestro municipio.

“Ahora bien, desde este punto de vista podríamos cambiar el nombre por el Día Municipal por la Inclusión de Credos, donde los que creen y los que no creen en alguna cosa se puedan reunir para elevar un pensamiento, compartir un momento de tranquilidad y de paz en bien de la sociedad”.

El Serenísimo Gran Maestro Grado 33 del Grande Oriente de México de la Masonería asegura que eso ayudaría muchísimo a romper viejos esquemas, anquilosados paradigmas, sin herir a diversos sectores de la sociedad.

“Se debe entender que el gobernante sigue siendo un ser humano, y no por ser político en ese momento te olvidas de la religión que profesas, de tus gustos personales y hábitos. Gobernar es transitorio, pero el político sigue siendo un ser humano por el resto de su vida”.

En ese contexto, nadie puede decirle al gobernante que no tiene el derecho de profesar su fe, lo que no puede hacer es profesarla a nombre del Estado porque la ley es muy clara en ese sentido.

“Y hablar de ese ‘Espíritu’ tampoco está mal, la misma Suprema Corte de Justicia de la Nación, cuando alguien lee las tesis y los razonamientos que llevan al cabo, siempre se basa en esa figura.

“Entonces se ha malinterpretado, de una manera un tanto discriminativa que cuando se habla de ‘Espíritu’ o de ‘Oración’ se está hablando de religión, porque cuando se habla de religión se refiere prácticamente a un culto. Son palabras y cosas diferentes”.

 

Masonería y catolicismo

 

Samuel Aguilar, quien abandera a poco más de 6 mil integrantes de la masonería a nivel nacional, indica que le da mucha risa cuando la gente dice que “si eres masón, eres anticatólico”.

Lo desmiente. Dice que, en estricto sentido, en la masonería lo que más hay son católicos; la otra parte de los que están adentro son protestantes, aunque también hay ateos. “Hay personas con todas las formas de pensar”.

“Un día de la inclusión de credos sería mucho mejor, respeta el ‘Espíritu’, la intención original de este planteamiento básico de estas asociaciones religiosas que la proponen como iniciativa ciudadana, pero que también cumpliría con todo lo que proyecta nuestra Constitución en términos de laicidad”.

El dirigente de la masonería quintanarroense, por el Grande Oriente, pide a la gente no ser excluyente al hablar de religión, y aclara que la masonería no es una religión, sin embargo, alguien que utilice la masonería para “religarse” consigo mismo sí la concebiría de esa forma.

“Ese es el punto que nosotros vemos desde la laicidad, por supuesto que no es mala la iniciativa, yo no considero que un gobierno haga mal en unirse a este tipo de iniciativas.

“Sin embargo, yo creo que debemos ser respetuosos de nuestra Constitución, del ‘Espíritu’ laico del Estado mexicano. Ahí si debemos ser respetuosos de esos lineamientos”.

Insiste en hacer un Día de la Inclusión de Credos para que nadie, ni en Quintana Roo ni en cualquier parte del mundo, pueda sentirse mal de ver que en el mismo lugar y al mismo tiempo converjan los que creen y los que no, los que oran, los que rezan, los que estudian.

“Cualquier persona con algún tipo de credo similar que esté decidido a aportar algo de lo que sabe hacer, puede aportar cosas de interés para el bien de la sociedad”.

 

Tu eres Grado 33, eso significa que has dedicado muchos años al trabajo de la masonería…

 

La agrupación denominada Grande Oriente de México, que es la única reconocida internacionalmente, tiene 6 mil miembros activos en la República mexicana.

Para Samuel Aguilar Ibarra y a su agrupación no les interesa ni la edad, ni el sexo, ni las preferencias, ni las creencias, ni los estudios ni la condición social de sus integrantes.

“Somos un grupo exageradamente elitista, pero no en dinero, sino en intelecto, en que la gente quiera trabajar; en eso nos esforzamos día con día, pero sabemos que hay muchos errores, muchas fallas, que esto es perfectible y tenemos que seguir trabajando en lo mismo”.

 

¿Qué es lo que viene? Este premio los llena de vitalidad

 

“Yo espero que en unos cinco o 10 años caiga otro permio internacional de estos en México; espero, si tengo la vida suficiente, poder acudir al Salón de la Masonería Mexicana para ver varias estatuillas colocadas ahí. Eso sería importante y sería decir que se está haciendo bien el trabajo masónico”.

Afirma que de nada sirve que una sola persona sea la que se lleve las medallas si no hay trascendencia, porque finalmente lo único que va a quedar son letras y piedra, lo que se escriba a través de los pensamientos y lo que se construya a través de las obras.

“Eso es todo lo que queda. Nosotros desaparecemos. Esta trascendencia es lo que busca la masonería, que cada vez podamos ir contagiando el espíritu para que haya una unidad”.

Admite que el premio es personal pero no lo podría haber obtenido de no ser por el apoyo de la masonería mexicana.

“Nadie puede hacer lo suficiente por sí solo, nosotros somos una gran familia, trabajamos en armonía, trabajamos coordinados, aunque he tenido la oportunidad de hacer un poco más de cosas que otros, por eso es el reconocimiento que me dan a mi en lo personal, desde el Grande Oriente de Francia”.

 

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