NIDO DE VÍBORAS

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Por: Kukulkán

POR SI no tuvo la oportunidad de asistir, le ofrecemos un resumen del festejo taurino por el 30 aniversario de la Plaza de Toros de Cancún del pasado viernes.

DE ENTRADA, presumiendo valentía y arrojo, los organizadores de la pachanga abrieron el toril y se colocaron de frente al chiquero listos para lo que viniera.

Y LO que vino fue un espectáculo que tuvo sus mejores lances afuera del ruedo, donde un grupo de inconformes cumplió de manera civilizada con su protesta antitaurina, como ya es tradición en cada recinto, incluidos los de España.

LA NOTA dramática la dio un espontáneo cuya espontaneidad fue puesta en duda por los malpensantes sin importar que el astado lo embistiera requetesabroso; por fortuna para el valiente cogido, todo quedó allí.

LO QUE no fue tan espontáneo fue el operativo de la autoridad municipal, personificada en la Dirección de Fiscalización, que irrumpió en la Plaza en plena faena para tratar de obligar a los organizadores a colgar el capote.

EN RESPUESTA, los diestros aplicaron la del burladero y dieron muletazo, no muy vistoso ni artístico, pero sí efectivo, pues la corrida prosiguió hasta que los cuatro toros cuatro desfilaron por el redondel.

EN CUANTO a la corrida en sí, dicen los forofos que fue cumplidora y los aficionados quedaron satisfechos con las artes desplegadas por Hermoso de Mendoza y el heredero de la dinastía Silveti, quien en agradecimiento al respetable y como concesión a los animalistas indultó al último toro.

LO QUE suceda de aquí en adelante es un albur. En teoría ya no habrá más festejos taurinos en el estado, aunque de acuerdo con las previsiones y en concordancia con los recientes días, se espera lluvia de amparos, recursos legales y desobediencia retadora en pueblos de la zona maya, donde más reclaman preservar la tradición.

LO ÚNICO concreto son las previsibles sanciones que los celosos inspectores de Fiscalización y Seguridad Pública municipales aplicarán a la Plaza de Toros como castigo a su atrevimiento. Eso sí: lo toreado ya nadie se los quita.

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NO LA sacaron en hombros ni lució traje de luces, pero Candelaria Ayuso Achach festejó el fin de semana el triunfo cantado en su solitaria lucha por la presidencia estatal del PRI, la cual asumirá el próximo año.

LA TAREA no luce fácil: el partido anda urgido de rumbo y mano firme en su dirección, desconectado como está de lo que pasa a nivel de calle y más proclive a vociferar que reclamará lo que le pertenece (¿?).

SE LOS decimos para que lo escuchen todos: los cargos públicos no son propiedad de nadie. Asumir un puesto de elección popular no es para ejercer el poder, sino una encomienda para trabajar por el bien de todos.

 

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