NIDO DE VÍBORAS

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Por: Kukulkán

HOY SE cumplen cuatro años de la independencia de Puerto Morelos, que dejó de estar bajo la tutela de Benito Juárez para erigirse como municipio propio.

LOS FESTEJOS, que incluyen la reglamentaria sesión solemne de cabildo con sus más altas y bajas autoridades, buscan ser un motivo de orgullo que unifique a sus habitantes, sobre lo cual no hay objeción.

CUATRO AÑOS son pocos para hacer un balance general de los avances y/o retrocesos municipales, pero ya habrá tiempo de posar la lupa para ver a detalle si su conversión a municipio de verdad ha sido positivo para quienes lo habitan.

MIENTRAS TANTO, ¡felicidades!

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DE VUELTA un poquito más al norte, en Benito Juárez la transformación cromática de Cancún sigue adelante, lenta y casi imperceptible para ojos poco atentos.

ESTA VEZ tocó a la estrella de mar que adorna El Ceviche en la glorieta homónima de la ciudad, que desde fines del año pasado fue pintada de azul, en una tonalidad más cercana al escudo panista que a los colores del Caribe.

OFICIALMENTE NO hay una razón para el cambio de color en la estrellita marinera, pero todo hace suponer que sus intenciones van más allá de la manita de gato: se trata de un coqueteo nada discreto con un posible viraje hacia la zona azul del espectro político de cara a la sucesión estatal del gobernador.

TODAVÍA FALTA un rato, pero no olvidemos que en este país la carrera por el próximo titular de un Ejecutivo, ya sea estatal o nacional, comienza desde que toma posesión y a lo largo de la ruta se van sumando aspirantes y se van descartando otros.

EN EL caso de Mara Lezama, su filiación morenista tuvo más de surfeo que de convicción política: simplemente se montó en la ola más grande del momento. A ver si no se estrella cerca de la playa…

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PARA FORTUNA de los organizadores, Chaac se puso benevolente y no impidió que se realizara el festejo popular de la rosca de Reyes ayer por la tarde en la explanada del Palacio Municipal de Cancún.

OTRA COSA es que se hayan quedado cortos con eso de establecer un récord Guinness y nomás les haya alcanzado para establecer una marca local, que la verdad es lo de menos. Aquí lo importante era celebrar en bola una tradición que muchos niños y adultos esperan.

NO SABEMOS cuántos niños se colocaron en el pan y si quienes los sacaron tendrán que caerse con la tamaliza en poco menos de un mes, pero en aras de modernizar la tradición nos habría gustado que en vez del muñequito de toda la vida hubieran puesto figuritas de Baby Yoda.

 

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