Ángeles Mastretta creció sin discriminación ni machismos en su familia

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  • La novelista celebra haber crecido en un seno familiar donde no había cabida para el machismo ni la discriminación.

 

LORENA JIMÉNEZ/AGENCIA REFORMA

GUADALAJARA, JAL.- Ángeles Mastretta (Puebla, 1949) celebra haber crecido en un seno familiar donde no había cabida para el machismo ni la discriminación.

“Tuve mucha suerte, porque crecí en una familia donde las mujeres teníamos la misma importancia que los hombres. Para mi madre, el hecho de que yo tuviera la libertad que ella no tuvo, era un deber.

“Para mí era muy natural que los hombres apoyaran a las mujeres, era natural hablarles de tú a tú, pero tuve una adolescencia consternada porque, fuera de casa, para la sociedad, siempre fui una mujer loca y rebelde”.

Mastretta habla de ello a propósito de Yo misma (Seix Barral), un libro conformado por pensamientos y textos breves en los que, a lo largo de 248 páginas, aborda su relación con la literatura, la vida y la muerte, al tiempo que evoca sus sendas.

“Es un libro que hice para regalárselo al público y regalármelo ahora que cumplí 70 años, y lo hice así, de pedacitos de mí misma para celebrar”, relata la también autora de Arráncame la vida (1985), su libro más emblemático junto a Mal de amores, que le valió en 1997 el Premio Internacional de Novela Rómulo Gallegos

Se convirtió en la primera mujer en 30 años en recibir ese reconocimiento, suspendido en sus últimas dos ediciones.

Yo misma ya se encuentra en librerías.

 

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