Reflejan penas y alegrías a través de sus textiles

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  • Es la primera vez que una tejedora de Chiapas, como Carmen Vázquez (centro), obtiene el galardón del Premio Nacional de Artes y Literatura 2019

YANIRETH ISRADE / AGENCIA REFORMA

CIUDAD DE MÉXICO.- La tejedora chiapaneca Carmen Vázquez cuenta que las artesanas textiles de Venustiano Carranza, municipio de poetas, compositores y marimberos, urden, junto con las hebras, el regocijo y la pena, porque el telar de cintura trenza emociones e hilos.

“Van plasmadas en nuestro telar todas nuestras alegrías, nuestras tristezas, porque cuando está uno tejiendo, aunque esté triste, nuestra mente está con los hilos, está ahí contando las hebras, y cuando está uno contenta, también está uno conectado con el telar, porque en un brocado no puede faltar una hebra ni estar una de más”, relata en entrevista la Premio Nacional de Artes y Literatura 2019 en la rama de Artes y Tradiciones Populares.

Es la primera vez que una tejedora de Chiapas, postulada por el Instituto Casa de las Artesanías de la Entidad, obtiene este galardón, que anteriormente reconoció a cooperativas de artesanía textil.

Venustiano Carranza, antes San Juan Bartolomé de los Llanos, donde Vázquez nació hace 61 años, es un sitio ubicado en el centro del Estado, lugar que enlaza caminos, como en las tramas del tejido, y reúne en su territorio a tzotziles y tzeltales, cuyas tradiciones perviven.

“Nuestro trabajo, realizado por mujeres, se transmite de la mamá a las hijas, y es de toda la comunidad. En nuestro pueblo las prendas (elaboradas en telar de cintura) son de uso diario, y para las ceremonias tenemos nuestra ropa especial”, cuenta la creadora tzotzil que también obtuvo en 2018 el Gran Premio Nacional de Arte Popular en la categoría de Trajes Tradicionales, otorgado por el Fondo Nacional para el Fomento de las Artesanías (Fonart), Fomento Cultural Banamex y las fundaciones Alfredo Harp Helú y Roberto Hernández Ramírez.

Vázquez aprendió el telar de cintura de niña, atraída por los hilos de colores que trenzaba su madre, Petrona Hernández. Hoy lo enseña a las alumnas del Colegio de Bachilleres de Chiapas (Cobach), Plantel 235 Gaspar Díaz Reyes, en el que imparte el taller de Telar de Cintura y Bordado.

“Muchos jóvenes de aquí, dicen: ‘Ya no quiero aprender’, pero cuando no llegan a una carrera, o a un nivel de estudios más avanzado, entonces hacen el telar de cintura, que es el trabajo de la comunidad; le ponen más ganas y, si tienen idea de cómo se inicia un telar, entonces hacen sus propios telares”, narra la autora de piezas que han sido expuestas en Japón, Argentina, Chile y España, entre otros países.

“A los jóvenes del Cobach les llama la atención, y no sólo es lo bonito (de la prenda lo que los atrae), sino que es un trabajo que se siente bonito”, apunta al explicar cómo el brocado prescinde de agujas, porque son los dedos de las manos los que forjan diseños que pueden reclamar meses de trabajo.

Un año dedicó, por ejemplo, al traje para hombre -camisa, pantalón, faja y pañuelo de algodón “petet”- tejido y brocado en telar de cintura que obtuvo reconocimiento dentro del Concurso Nacional de Textiles y Rebozo, convocado por el Fonart en 2018.

Su primer premio, en 1978, lo obtuvo con una camisa para que su esposo asistiera a la feria del pueblo, recuerda.

“Se abrió la convocatoria para un concurso; mi hermana registró la pieza y la gran emoción mía fue que regresó con un sobre de ya no me acuerdo cuánto, pero con dinero. Estrenó mi esposo la camisa; se la ponía en ocasiones especiales, como cuando iba a la iglesia… hasta que se acabó la camisa”.

Huipiles, rebozos, blusas, son prendas que no solo visten, sino que también consienten, exaltan a quienes las usan, dice la integrante de la Cooperativa Chis-ka-nal, organización que ha realizado rebozos hechos con algodón que se hila y se pone a cocer con atole de maíz crudo para dotarlo de una consistencia adecuada.

“Cuando veo a alguna persona que se lleva puesta una prenda y se la pone de todo corazón, se ve la elegancia; al caminar ondea la ropa. Se ve la finura que lleva”.