Las urbes impactan negativamente en ejidos

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  • La propiedad social de la tierra ocupa un amplio espacio territorial de la geografía nacional

 

ELMER ANCONA

CANCÚN, Q. ROO.- La Cámara de Diputados advierte que las zonas urbanas y suburbanas, por sus vínculos económicos directos y preponderantes, han impactado negativamente en la productividad de los ejidos y comunidades rurales.

A través de su Centro de Estudios Sociales y de Opinión Pública, alerta que estos condicionamientos modernos limitan la potencia y dimensión de la producción agrícola al interior de los núcleos agrarios.

En su análisis, expone que la propiedad social de la tierra ocupa un espacio territorial muy amplio de la geografía nacional, al tiempo que representa la proporción predominante del universo de productores agropecuarios.

“En la dimensión social, el ejido resulta ser una pieza estratégica en las tareas políticas dirigidas a restaurar la cohesión en la estructura social del campo e incidir en la reducción de la desigualdad”.

La LXIV Legislatura asegura que México se encuentra en amplias posibilidades de reactivar el colectivismo y el “asociacionismo” agrario sobre nuevas bases y fortalezas.

La responsabilidad de las autoridades federales se asienta, de esta forma, en la creación de un marco de nuevos acuerdos y consensos con los productores y las comunidades ejidales.

“Esto, con la idea de dar nuevos bríos al ‘deber ser’ del ejido e impulsar la integración de nuevas formaciones asociativas que contribuyan a ampliar el espectro de la agricultura empresarial, en la que los ejidatarios sean los socios y accionistas principales, cuidando que actúen siempre en beneficio del núcleo agrario ejidal al que pertenecen”.

El documento legislativo especifica que el ejido en México es una de las modalidades de tenencia de la tierra que configuran lo que es la propiedad social agraria, y la otra es la tenencia comunal.

Plantea que el estudio del régimen ejidal debe abordarse bajo una visión tridimensional.

“La primera nos lleva al entendimiento de que el ejido ocupa un espacio amplio y extenso en la geografía nacional.

“La segunda considera que es un núcleo agrario que se crea con fines productivos con el objetivo de proporcionar una base alimenticia en cantidad y calidad suficientes para garantizar la seguridad y soberanía alimentaria”.

Por último, define como una tercera dimensión la que tiene que ver con el hecho de que el núcleo agrario es el territorio que sustenta el modo de vida de la comunidad ejidal a la que se integran las familias de los propios productores y los avecindados del lugar.

“La importancia del ejido en México trasciende las fronteras agrarias al pasar a ser una de las piezas fundamentales de la estructura social del país; hoy, las tierras ejidales proporcionan sustento de vida a un gran número de familias pertenecientes a la población rural, la que representa 23% de la población total”.

 

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