Cancún, aquel elefante blanco que comenzó a respirar

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  • Los conferenciantes recordaron que al inicio los inversionistas eran reacios a construir hoteles en el nuevo proyecto; hoy día, Cancún aporta el 35% de las divisas que recibe el país por turismo.

 

ÉDGAR FÉLIX

CANCÚN, Q. ROO.- Hace 51 años Cancún comenzó a delinearse en las hojas burocráticas de una pequeña oficina de Bolívar 15, en el Centro Histórico de la CDMX, recuerda Alejandro Morones, directivo entonces del Fondo de Promoción e Infraestructura Turística (Infratur). Nadie imaginaba entonces que 40 millones de dólares del fideicomiso iban a producir medio siglo después el 35 por ciento de las divisas que recibe el país con este centro turístico de los cinco más importantes de América.

“Nadie ‒sigue el funcionario pensando en aquellas experiencias‒ de los que estuvimos involucrados en desarrollar este polo turístico pudo dormir bien por varios años pues había una sensación de que íbamos a fracasar, de que este centro turístico sería un elefante blanco frente a la estrella de ese tiempo: Acapulco”.

Durante los dos primeros años, de 1970 a 1972, los planes no se cumplían y los cuartos y hoteles que se iban a construir no se hicieron. Nadie quería invertir entonces. “Está muy bonito el mar… pero no hay nada”, decían los empresarios.

Durante el Ciclo de Conferencias por los 50 Años de Cancún, Alejandro Morones, quien actualmente vive en San Luis Potosí, explicó que los centros turísticos que se fundaron por aquellos años fueron también San José del Cabo, Los Cabos y Loreto, en la Baja California Sur; y Huatulco, en Guerrero. De todos estos, Cancún es el único que actualmente da 350 mil empleos.

También, durante su turno en el Ciclo de Conferencias el ex alcalde de Benito Juárez (1996-1999) Rafael Lara Lara, dijo que Cancún se fundó entre una “gran familia” de trabajadores y una planeación impecable que se fue adecuando a las necesidades de una población que creció despavoridamente.

Constructor, ingeniero civil de carrera, señala que, por ejemplo, la construcción del bulevar Kukulcán se hizo sobre manglares que tenían hasta ocho metros de lodo en algunas partes. “El trabajo fue titánico y nosotros aprendimos a edificar en condiciones severas y desconocidas hasta entonces”.

“Cuando todo comenzó en Cancún en los setenta llegó un equipo de alrededor de 180 trabajadores provenientes de varias partes del país, quienes se alojaron por mucho tiempo en un campamento construido ex profeso. Todos nos conocimos y estábamos llenos de energía para comenzar esta obra, como una gran familia. Comenzamos a edificar Cancún ladrillo por ladrillo”.

Lara Lara desde entonces se dedica a la construcción, especializado ya y experto en la mecánica de suelos del sureste de México. Fue el creador también de las primeras supermanzanas que existen hasta ahora y recuerda que esa base ha permitido tener una ciudad moderna y con una infraestructura segura. “No hay una obra de más ni mala”, subraya.

Alcalde por el Partido Revolucionario Institucional (PRI), en tiempos de Carlos Salinas de Gortari y Ernesto Zedillo Ponce de León, dice que el ayuntamiento que le tocó presidir tenía un presupuesto de 300 millones de pesos y que todavía pudo dejar 20 millones de pesos que se trasladaron a la siguiente administración. “No había deudas”, remarca.

Ambos conferencistas acapararon la atención de un auditorio lleno en la biblioteca del Planetario de Cancún. Hubo bromas y recuerdos. Sobre todo, ese privilegio de escuchar a los fundadores, como muchos de los presentes coincidieron.

 

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