Cancún sofocó guerrillas y trajo divisas

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  • Para el trazo de la ciudad se tomaron como referencia Brasilia, Ciudad Satélite y Miami; al final, se creó una zona urbana con sistemas de barrio: las supermanzanas.

 

ÉDGAR FÉLIX

CANCÚN, Q. ROO.- Pedro Joaquín Coldwell, ex gobernador de Quintana Roo y ex diputado constituyente de esta entidad, aseguró que Cancún está hecho de una herencia genética proveniente de la necesidad de seguridad en esta región del país y de la urgencia de obtener divisas para el gobierno de Luis Echeverría Álvarez.

Cuatro puntos influyeron en la creación de Cancún, dijo el político quintanarroense: la primera, fue la llegada del comunismo a Cuba y la guerra fría mundial; la segunda, la presencia de guerrilla en varios estados de la República; la tercera, la caída del oro verde o el henequén y el desempleo que generó en esta zona y, cuarta, por último, los proyectos del Banco de México para desarrollar centros turísticos en el país.

Un gran orador Joaquín Coldwell, durante casi una hora de ponencia recordó que Jesús Reyes Heroles le dijo cuando era gobernador hace 32 a años, que “Cancún iba a ser una ciudad de aluvión”. Y eso quería decir que por cada cuarto de habitación se quedan a vivir 10 personas, así que con esta misión puso en acción un plan de desarrollo para una ciudad turística moderna que evitara una catástrofe de crecimiento.

También, recordó cómo el huracán Gilberto puso a prueba al gobierno estatal con una serie de fondos provenientes del extranjero, porque México vivió en esos momentos la salida de Salinas de Gortari y no había recursos en el gobierno. Otro de los aciertos fue traerse la sede del concurso de belleza Miss Universo, que le dio proyección internacional.

 

Unos locos fundaron Cancún

Nadie nos creía, recuerda Gumaro Rojas, pionero constructor de Cancún. Nadie nos alentaba en aquellos años metidos en la selva del sureste de México, entre manglares, pantanos y un sol abrasante, lejos de toda civilización y perdidos en la nada. Nos repetían constantemente: “Están locos, locos de remate”.

Así fueron más de tres años de guerra sicológica de 1970 a 1973 contra estos ingenieros soñadores del centro turístico más grande y exitoso del país, explica Gumaro Rojas en el Ciclo de Conferencias por los 50 años de la fundación de Cancún, celebrado la tarde de ayer en la Biblioteca Nacional de la Crónica.

¿Quieren crear una ciudad para recibir turistas? En serio, eso es un disparate. Sin embargo, ellos seguían con los propósitos con que llegaron, sin tener alguna referencia para hacerlo o alguna experiencia en otra parte del mundo. ¿Ciudad para turistas? En serio, eso es una locura. “El reto era grande y nosotros éramos unos chamacos inexpertos y soñadores”.

Entonces, se pusieron a copiar algunas ideas de desarrollo urbano de Brasilia, en Brasil; de Ciudad Satélite, en la Ciudad de México; en Miami, Estados Unidos, y hubo quien planteó construir casas redondas estilo maya. Aquello era una locura de ideas y de despropósitos que poco a poco fueron fraguando en la creación de una zona urbana con sistemas de barrio. O lo que conocemos ahora como supermanzanas las cuales tendrían un centro de comercios cada una y con parques al centro para que sus habitantes convivieran y caminaran.

Fuimos unos soñadores, sí, explica Gumaro Rojas, pero al final, paulatinamente fueron admirando lo que hicimos y en 1975 comenzó a crecer mediante dos sencillas cosas que nos ayudaron a darnos a conocer: un centro de convenciones con hoteles y un sistema de comunicación telefónica moderno; habíamos creado, gracias a la perseverancia y las ganas, el centro turístico por el que nos calificaron como locos.

 

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