WAYEB POLÍTICO: Ramírez Cuéllar, vuelta a la izquierda

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EDGAR FÉLIX

El dirigente interino de Morena es la última apuesta para que el partido en el poder regrese y crezca con cuadros de la izquierda mexicana, más cargado hacia Porfirio Muñoz Ledo, hacia el presidente Andrés Manuel López Obrador y hacia la corriente de Alejandro Encinas, con menos posibilidades para el representante del priismo morenista Ricardo Monreal y el remedo de judía mexiquense Citlali Ibáñez Camacho, alias Yeidckol Polevnsky Gurwitz.

Alfonso Ramírez Cuéllar proviene de la misma población donde nació la actual secretaria de Energía, Rocío Nahle García, donde también fue párroco muchos años el poderosísimo ex cardenal Norberto Rivera y donde se le conocía en el barrio en el que creció como La Polla, por su forma de caminar.

Pertenece a una vieja izquierda forjada en el enfrentamiento con gobernadores y presidentes de la República, formado en las aulas del semillero comunista como lo fue por muchos años la Escuela Nacional de Antropología e Historia ubicada en el sur de la Ciudad de México y con una carrera legislativa constante. Es un buen orador en la tribuna legislativa, con moderación y muy incluyente, pero en las plazas públicas sabe incendiar praderas. Uno de sus grandes activos políticos fue la lucha que encabezó contra los bancos del país cuando representó a más de un millón de deudores, a quienes les condonaron deudas, impuestos y tasas agiotistas.

Y así como en una época se puso de moda llamar la atención en el recinto de San Lázaro con máscaras de cerdo, al estilo Marco Rascón, o las orejas de burro de Vicente Fox, Ramírez Cuéllar entró montado en un caballo encabezando una marcha de deudores de El Barzón, poco antes de que esta organización se pudriera. Esa es tal vez la fotografía mediática más representativa del actual dirigente interino morenista.

En los noventa conoció a la entonces periodista de El Universal Puebla, Beatriz Gutiérrez Müller, con quien mantuvo una relación sentimental y a quien posteriormente ayudó para que conociera al actual presidente Andrés Manuel López Obrador, en los años convulsos del cardenismo en el Gobierno de la Ciudad de México y ya como jefe de Gobierno. Ahí asesoró y trabajó muy de cerca con el actual jefe del Ejecutivo Federal. Ramírez Cuéllar, en la actualidad, mantiene una excelente relación con el presidente.

La presencia de este zacatecano en el liderazgo interino de Morena arroja varias lecturas y un juego de ajedrez con diferentes jugadas de tres tiempos, enroques y sin jaque al rey, aunque hay quienes opinan que es una figura incómoda para el presidente, aunque para otros su presencia fortalecería a la izquierda por la buena relación que mantiene con AMLO. Tal vez se trate de un golpe en la mesa para acomodar las tribus.

Seguramente Alfonso Ramírez Cuéllar regresará hacia la izquierda el extravío en que se encuentra el partido político más importante del país. No es una garantía el oriundo de Río Grande, pero los constantes escándalos de corrupción, de luchas intestinas por dar golpes de caciques en algunas regiones del país como ha sucedido con los Monreal Ávila y la falta de compromiso de varios líderes estatales han sumido a Morena en su peor crisis. Con Ramírez Cuéllar se estarán jugando un enroque a la izquierda cuando en el tablero de la derecha han provocado más de dos jaques al rey.

Morena tiene un grave problema desde su fundación: la falta de cuadros de izquierda. La mayoría de las posiciones importantes en alcaldías y el Congreso fueron ocupadas por personas improvisadas y, lo que es peor, por ex priistas que saltaron del barco del 18. Citlali Ibáñez, alias Yeidckol, se encargó de hundir más el barco. Sin principios democráticos ni un respaldo de liderazgo la mexiquense se aferra a la presidencia, provocando ahora la impugnación del proceso que llevó a Ramírez Cuéllar a la presidencia.

Si bien, esta dirigencia nacional es transitoria para preparar el proceso de cambio del CEN morenista, a Citlali Ibáñez no le parece aceptable la llegada de Ramírez Cuéllar, con quien mantiene fuertes diferencias desde hace años. Si La Polla aprendió y perfeccionó entrar con caballos, tractores y yuntas en bancos y oficinas de gobierno para obtener resultados de luchas campesinas, el nuevo dirigente no está acostumbrado a soltar la toalla tan fácilmente. Además, para muchos morenistas provenientes de partidos de izquierda es una garantía para lograr candidaturas y procesos democráticos. Hay cierta alegría en esta parte, porque con Ramírez Cuéllar esperan pisos parejos en procesos de elección interna y la salida de fuertes cacicazgos políticos provenientes de lodos del priismo y panismo.

 

Alux: La alcaldesa morenista anda cada vez más confundida y sin brújula. La ex conductora Mara Lezama reaccionó demasiado tarde por el terremoto con epicentro entre Jamaica y Cuba. Una hora y 25 minutos después publicó en su cuenta de tuiter un informe que para entonces la mayoría de los cancunenses ya era nota pasada: tembló en Cancún. ¡Genial! Afortunadamente el epicentro fue demasiado lejos, afortunadamente no hubo tsunami, afortunadamente no hubo mayores problemas más que el susto, afortunadamente otros organismos no oficiales y confiables informaron a tiempo.

Es lamentable que el Ayuntamiento de Benito Juárez carezca de un plan de evacuación y reacción inmediata frente a cualquier eventualidad. Si el macrosimulacro que se realizó en el país, hace algunos días, pasó de noche para María Elena Hermelinda Lezama Espinosa demostrando la falta de capacidad de la presidenta municipal para diferenciar entre lo urgente y lo ordinario, la carencia de un plan de emergencia en la autoridad municipal, en la región turística más importante del país, es francamente de terror. Una novela de Poe con mezclas de Mara, la desalmada.

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