Amenaza el Insabi a finanzas públicas, además de la calidad de los servicios de salud

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  • GlobalSource Partners valoró como negativo el cambio abrupto del Seguro Popular al Insabi, que amenaza la calidad de los servicios de salud pública y las finanzas públicas.

 

Silvia Olvera/Agencia Reforma

MONTERREY, NL.- El cambio abrupto del Seguro Popular al Instituto de Salud para el Bienestar (Insabi) amenaza no sólo la calidad de los servicios de salud pública, sino también a las finanzas públicas, advirtió en un documento GlobalSource Partners.

La firma de análisis macroeconómicos y geopolíticos, con sede en Nueva York, explicó que ese cambio generará problemas que probablemente se volverán más graves a partir del tercer año de operaciones del Insabi.

En su documento “Economía: Una amenaza improvisada para las finanzas públicas”, refiere que el Insabi implica una nueva y costosa burocracia que podría costar hasta 300 mil millones de pesos adicionales al gobierno, equivalente a 1.3 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB).

“El nuevo instituto que se ha creado no tiene un mecanismo de financiamiento, sino que debe operar estrictamente como proveedor de servicios.

“Inicialmente se suponía que cobraría una tarifa por los servicios prestados como lo había hecho el Seguro Popular, de mil 463 pesos promedio en 2019 por hogar participante o aproximadamente 25 mil millones de pesos a nivel general, pero el gobierno abandonó ese enfoque después de algunas críticas iniciales, sin ofrecer fuentes alternativas de ingresos”.

 

Las implicaciones

 

GlobalSource Partners señaló que ese cambio plantea implicaciones claramente adversas para la capacidad del sistema de salud pública, de poder mantener la tendencia anterior hacia una ampliación de cobertura.

Refirió que el Seguro Popular logró gradualmente en 13 años atender a unos 53.6 millones de beneficiarios.

Aseguró también que el enfoque del Insabi claramente no es viable, ya que los fondos necesarios para cubrir la atención presionarían en gran medida las finanzas públicas o requerirían recortes profundos a otros servicios públicos, que ya fueron diezmados el año pasado por los recursos insuficientes del gobierno.

“Dadas las dimensiones del problema y las explicaciones del gobierno, en gran medida incoherentes sobre cómo podría funcionar esto, podemos esperar una relajación en la austeridad del gobierno dentro del sector de la salud.

“En ausencia de nuevas fuentes de financiamiento, se produciría un aumento del gasto que conduciría a un déficit”, auguró la firma.

 

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