#CarbonesPolíticos | Morena … retroceso de 20 o 30 años

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Elmer Ancona

@elmerando

 

Una de las cosas que más me gustan del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) es que hace tan mal las cosas, que está orillando a los demás sectores, partidos, ideologías o doctrinas a tomar mayor impulso.

Es cierto, Andrés Manuel López Obrador ‒solo él, nadie más‒ asumió un rol tan decisivo en las pasadas elecciones que nadie le hizo sombra; ni el más carismático de los políticos en su momento (¿había?) pudo alcanzar su paso, su marcha, su andar.

El priismo nacional estaba por los suelos, derrotado, desabastecido de militancia; fue tan grave su nivel de corrupción, tanto del partido como de sus gobernantes, que los mismos priistas terminaron por sacarlo del poder.

Ahí se dejó ver que, más allá de la militancia partidista, lo que a la gente le importa es que sus líderes políticos cumplan con sus promesas; sí se dicen simpatizantes ideológicos, sí llevan los colores de su bandera en el pecho, pero primero son mexicanos. Nadie puede verles la cara de tontos.

Quienes se han atrevido a intentarlo han salido con la cola entre las patas, más tallados que un elote listo para ser esquite; te puedes burlar de alguien un par de ocasiones, pero si lo quieres tener como “pera de boxeo” te puede costar hasta el puesto.

Eso sucedió con los partidos Revolucionario Institucional (PRI) y Acción Nacional (PAN) que, pese a que los mexicanos les dieron la oportunidad de gobernar, traicionaron su confianza.

Aunque si se quiere ver el lado amable es que, por lo menos, no dejaron a este país en crisis económica, desestabilizado financieramente. La parte de la inseguridad es tema aparte porque todos están embarrados en cosas sucias.

Hubo crecimiento económico de 2 por ciento; hubo trabajo más o menos seguro; la seguridad social no estaba tan mal; la crisis de medicamentos era impensable (con todo y sus carencias).

Ahora, por ejemplo, la crisis hospitalaria se convirtió en algo verdaderamente preocupante para todos los mexicanos; con el priismo y el panismo no vivíamos en abundancia, pero tampoco en crisis severa.

 

…Hasta que llegó Morena

Y sí, hasta que llegó la famosa Cuarta Transformación al poder, a la que se le podría decir la Primera Trastocación, es cuando los mexicanos comenzaron a ver de cabeza los logros alcanzados.

El mundo de las ocurrencias llegó a Palacio Nacional, convertida en Lotería Nacional, y también a las cámaras de Diputados y Senadores, donde todos los “morenistas” comenzaron a enloquecer.

Comenzaron a derrumbar lo levantado, con mucho esfuerzo, a través de los años, por cientos de servidores públicos (operadores, analistas, funcionarios de primer nivel) quienes, basados en sus conocimientos y experiencia, sabían colocar los ladrillos de este edificio llamado México.

Los de Morena, con pico y pala en mano, iniciaron la descomposición; no podríamos llamarle “deconstrucción” (tirar para levantar), sino destrucción total (no dejar piedra sobre piedra) porque ‒según ellos‒, todo lo que dejaron las pasadas administraciones “apesta a capitalismo”.

Pero no se dieron cuenta de que es locura de unos cuantos, de que no todos los votantes ni simpatizantes están tan deschavetados como ellos, de que los ciudadanos tienen los tornillos puestos en su lugar.

Hasta el mismísimo Porfirio Muñoz Ledo, célebre personaje de la tragicomedia mexicana, se atrevió a decir ‒no como los demás‒ que, con el Movimiento de Regeneración Nacional, México retrocedió 20 o 30 años.

Sobre la “censura” que le hizo su fracción parlamentaria la semana pasada, advirtió que Morena actuó “como un partido de línea, más eficaz que el PRI, dando un salto atrás de 20 o 30 años“.

“Morena se sale de mi corazón y eso me da una pena inmensa… Pido una audiencia con el presidente Andrés Manuel López Obrador… No sé de dónde llegó la instrucción, fue muy doloroso ver a mis amigos votando tan agresivamente. Aquí hubo miedo a la verdad, clausura del pensamiento“.

Nadie mejor que Muñoz Ledo para describir a la Cuarta Transformación: dictatorial, obtusa, denigrante, persecutora, ignorante. Y con gente así, simple y llanamente, no se puede trabajar.

 

¡Muchas gracias, Morena!

Y como decíamos, gracias al “Movimiento” de López Obrador, que más parece una sacudida, un aturdidor tambaleo, se están fortaleciendo los sectores sociales, la llamada Sociedad Civil, los grupos ciudadanos.

Incluso, los partidos políticos de oposición van tomando su segundo aire y con toda seguridad estarán fortaleciendo a sus “cuadros”, a sus nueva y vieja militancia, con la mira de recuperar el poder.

Y aunque parezca risible, hasta las diversas denominaciones religiosas están tomando impulso porque cada vez creen menos en las autoridades terrenales y le apuestan mucho más a las autoridades celestiales.

Lo cierto es que las diversas organizaciones de la Sociedad Civil (OSC) y No Gubernamentales (ONG), los sectores ciudadanos, se ven cada vez más gritones, más respondones, más críticos, más envalentonados contra su nueva autoridad.

Hasta los grupos de izquierda tradicionales se ven reacios a aceptar la forma como está trabajando el lópezobradorismo, que no acepta sugerencias, recomendaciones, consejos.

La verdad es que pintan muy mal las cosas para la Primera Trastocación este año que apenas inicia, con un partido convulsionado por dentro, lleno de gente confundida, desesperada, con ambiciones truncadas.

La sociedad también debería dar un largo aplauso a Yeidckol Polevnsky Gurwitz, su otrora dirigente nacional, que llegó a propinarle un puntapié al líder moral del Movimiento.

Vendrán tiempos de bien para México, sin lugar a duda; los mexicanos podrán respirar mejor los años venideros porque la Desesperanza de México ya mostró su verdadero rostro: el de la incapacidad.

Los ciudadanos están corroborando cómo sus alcaldes o presidentas municipales (v.gr. Claudia Rivero Vivanco, en Puebla; Mara Lezama, en Cancún) están acabando con sus ciudades, llenas de inseguridad, de basura, de desorden, de irregularidades.

La Primera Trastocación está minada por dentro, se autoderrumba, se suicida. No le queda mucho tiempo de vida. Sólo es tiempo de esperar y de mirar cómo se viene abajo este edificio llamado “Morena”.