‘La gente debe de disfrutar de la vida dentro de la ley’: Sebastián Marroquín

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  • Sebastián Marroquín, hijo del narcotraficante colombiano Pablo Escobar, dio una charla a estudiantes de Cancún.

 

OMAR ROMERO

CANCÚN, Q. ROO.- Involucrarse en actividades del narcotráfico no deja nada bueno, por ello la gente debe apostar por disfrutar de la vida, respetando tanto los valores como la ley, dijo Sebastián Marroquín, hijo de Pablo Escobar, narcotraficante colombiano fundador y líder del Cártel de Medellín.

“Debemos tener cuidado de no caer en esa tentación, educarnos e informarnos bien para no caer en la tentación de las drogas. Hay que apostarle a los valores, si respetamos la ley se disfruta más. Mi padre por decisiones equivocadas nunca pensó en las consecuencias que traería a su familia”.

A pesar de tener dinero y privilegios, reconoció que su padre no la pasó bien, aunque la serie que se transmitió a través de una plataforma digital muestre lo contrario, al mencionar que solamente disfrutó un 10 por ciento de su vida, por ello reiteró que se debe agradecer lo que se tiene.

Durante una plática dirigida a estudiantes, a la que asistieron elementos policiales, autoridades estatales y municipales, abundó que la actividad de su padre repercutió en la familia, puesto que no podían realizar una vida normal, por ejemplo, no podían salir a tomar café sin la compañía de escoltas.

Recordó que tras la muerte de su padre lanzó una serie de amenazas para su país, ya que quería vengar su asesinato, no obstante, esa situación se convirtió en un exilio de más de 25 años, por ello pidió a los asistentes pensar antes de emitir algún comentario.

A los 7 años se enteró de la actividad que su padre llevaba a cabo, y si bien tiene varias críticas reconoce que le inculcó valores y se preocupaba porque no siguiera sus pasos, al sostener que parecían los dueños de todo, pero en realidad no eran propietarios de nada.

“Los invito a que ustedes sean muy conscientes a la hora de hablar, a la hora de declarar algo, a veces no tenemos consciencia de que aquello que decimos puede transformamos de manera inmediata, yo no lo sabía en ese momento, tenía 16 años. Yo no creo que seamos nuestros apellidos, somos nuestras acciones que realizamos, eso es lo que verdaderamente nos debería de definir como seres humanos”.

 

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