Da AMLO apapacho doble en Solidaridad

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  • Andrés Manuel López Obrador agradece colaboración de Gobernador y felicita actuación de alcaldesa, en medio de la tensión política.

Édgar Félix

PLAYA DEL CARMEN, Q., ROO.- El brinco que pegó como canguro australiano la alcaldesa de Morena de Solidaridad, Laura Beristain Navarrete, cuando el presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, dijo a los presentes que “tienen una muy buena presidenta municipal”, desató muchos aluxes en la atmósfera política.

Aunque el ejecutivo federal siempre repite el mismo discurso durante sus giras cambiando sólo nombre y lugar, únicamente Beristain Navarrete lo asumió como algo extraordinario, a pesar de que el público casi le receta una fuerte rechifla de desaprobación ante la cual ella sonrió.

La sobre exaltación de Laura Beristain fue un desahogo más que un brinco canguresco. El gobernador de Quintana Roo, Carlos Joaquín González, había tejido un discurso demasiado republicano desde la llegada del Presidente pero, para algunos, con rudeza para la alcaldesa de la 4T, a pesar de los constantes elogios que recibió de López Obrador.

El primer ejecutivo quintanarroense había dicho unos minutos antes del exabrupto beristainense que “Solidaridad tiene el gran desafío de volver a ser la estrella de México, el destino turístico privilegiado del Caribe, el lugar envidiable para el turismo mundial; no hay que destruirlo con mezquindades ni con pretextos”.

Las giras del presidente López Obrador en Quintana Roo han sido afables con el gobernador Carlos Joaquín, sin aspavientos ni vientecillos que despeinen, pero ayer los discursos se polarizaron por algunos momentos entre las autoridades locales.

La alcaldesa de Solidaridad había remarcado como si las palabras del gobernador le hubieran incomodado que “en todos los casos hemos demostrado que aquí hay hechos, no palabras. Es más eficiente la colaboración que la competencia”. Y López Obrador ni escuchaba ni veía.

Carlos Joaquín había dejado dos frases antes que llamaron la atención de López Obrador y un entrecejo de la alcaldesa: “Nuestra gente no entiende de división de poderes ni órdenes de Gobierno; la gente quiere soluciones a sus problemas”, había dicho el ejecutivo quintanarroense mientras el Presidente asentía con la cabeza, para rematar que “estamos todos comprometidos en dar ese salto de civilidad democrática”.

Hasta ahí todo había sido entendimiento entre el gobernador y el Presidente, como hasta al final de la gira, pero a la Beristain pareció no gustarle que López Obrador haya expresado que “Estamos muy agradecidos con el gobernador de Quintana Roo, nos llevamos bien con el gobernador Carlos Joaquín”.

Inclusive el gobernador fue enfático cuando exhortó a  asumir “con madurez nuestros tiempos; será el mejor regalo que le podemos hacer a nuestra gente. Necesitamos más hechos que relatos, y más vocación de servicio y calidad de gestión que retórica“.

Los aluxes se soltaron. La Beristain respondía con más palabras y más retórica y entonces vino el mensaje presidencial con el reconocimiento a la alcaldesa de Morena, para terminar con un brinco exagerado de la canguro Beristain que casi termina en rechifla. Se había desahogado.

En una anterior ocasión que vino al estado, la alcaldesa aprovechó el evento para denunciar públicamente, sin pruebas, que estaba siendo atacada mediáticamente por los medios de comunicación controlados por el gobernador Carlos Joaquín, también presente en el acto, a lo que López Obrador le respondió que arreglaran sus diferencias y se pusieran juntos a trabajar por el bien de la población.

Quizá por este sorpresivo cambio en el discurso del presidente de la república, se justifica el sobresalto de la alcaldesa que no esperaba un apapacho en público, después del palo anterior, como parte del nuevo federalismo de la 4T de besos y abrazos, no de balazos.

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