Echeverría por poco sepulta Cancún en sus primeros años

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  • El ex presidente Luis Echeverría casi termina con Cancún en su inicio, pues tenía dudas del proyecto por intrigas políticas.

Édgar Félix

CANCÚN, Q. ROO.- En este ciclo de conferencias cayeron varios mitos del por qué y cómo fue la fundación de Cancún. Uno de ellos fue el cómo se concibió y este móvil fue meramente financiero y no esa idea romanticona de inspiración de mar y playa. Para ello habló en este ciclo Pedro Dondé Escalante, a quien el cronista de la ciudad, Fernando Martí, presentó como el brazo derecho financiero del Proyecto Cancún. Qué mejor voz para ver con mayor objetividad el surgimiento de Cancún.

Pedro Dondé explicó que el Banco de México buscó financiamiento de divisas, como por ejemplo el fideicomiso Fira de fomento agrícola y ganadero, el cual respaldó el desarrollo de este centro turístico, y a finales de los años sesenta se realizó un estudio con perspectiva mundial que consideró la gran necesidad de recreación de los estadunidenses, sobre todo a las islas del Caribe. Entonces ese fue uno de los motivos principales, sobre todo por la gran demanda que había de la generación norteamericana de la posguerra.

El mirar hacia Estados Unidos fue muy importante, pero más la facilidad geográfica para facilitar el traslado aéreo de los visitantes, sobre todo al este y norte del vecino país del norte. Así que surgía también el aeropuerto con mayor tráfico de vuelos internacionales del país localizado en esta entidad mexicana del Caribe.

En ese tiempo, dijo Dondé Escalante, encontramos en Mérida (60 mil turistas al año) y Cozumel que ya tenía visitas de turistas mediante un aeropuerto de uso militar. Este estudio de 1969 fue realizándose con estas características y fue mirando hacia Cancún. Se había planteado fomentar Cozumel y anexar esta zona turística, pero el problema fue la generación de energía eléctrica. Pero finalmente consideramos iniciar el proyecto en un lugar donde no hubiera nada, un lugar virgen y ese lugar fueron esta selva y manglares.

El Banco de México tenía fondos de fomento como Infratur (fundado en 1974) para desarrollar proyectos turísticos y este fue el encargado de proyectar Cancún. Y entonces en 1969 se hizo una petición de crédito de 20 millones de dólares al Banco Interamericano de Desarrollo para la fundación de Cancún.

El BID aportó 50 por ciento y el otro tanto lo entregó el gobierno. Inicialmente se proyectaron construir 750 cuartos de hotel y en un tiempo de cinco años llegar a tres mil. Las metas se fueron cumpliendo y los objetivos se trazaron con prioridades distintas, como la construcción de la planta de tratamiento de agua, caminos, vivienda, electricidad y el aeropuerto.

Sin embargo, el principal problema que explicó Dondé para que surgiera Cancún no sólo fue salvar los escollos financieros con el BID sino saltar los asuntos políticos que surgieron en ese tiempo. El entonces presidente de México, Luis Echeverría Álvarez, frenó por dos años “el proyecto Cancún” porque había sospechas de que el anterior sexenio “tenía negocios” propios en este centro turístico, sobre todo del secretario de Hacienda, Antonio Ortiz Mena, enemigo de Echeverría. Se investigó y afortunadamente Luis Echeverría siguió impulsando este desarrollo. Cincuenta años después aquí andamos.

El primer hotelero de Cancún

Diego de la Peña dijo que no era político ni gran orador, sino un hidalguense de nacimiento e ingeniero civil, y después de viajar por ocho años por el país se encontró con la Constructora El Águila, con la que hizo Bosques de Las Lomas, el primer fraccionamiento de Infonavit en el país y obras difíciles. Cuando llegó a Cancún se enamoró de este lugar. Poco después le ofrecieron construir el primer hotel de Cancún.

Así que comenzó el primer hotel Playa Blanca y posteriormente se sumaron con otros proyectos de ingenieros de Yucatán. El 21 de septiembre de 1974 se inauguró el hotel Playa Blanca después de muchos vericuetos y dificultades.

Muchas anécdotas platicó Diego de la Peña, desde los primeros lugares de reuniones y los nombres de las calles. La improvisación de encender luces de automóviles para guiar el aterrizaje de aviones y la batalla diaria de hablar por teléfono en un lugar a 20 kilómetros de Cancún.

Al final, el hotelero se pronunció porque se construya el Tren Maya, ya que consideró que esta obra de López Obrador será un excelente potenciador de la zona sureste del país.