NIDO DE VÍBORAS

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POR: KUKULKÁN

 

ALGO DEBEMOS reconocerle a nuestros regidores benitojuarenses y a los diputados estatales, que en una inusual labor de equipo han logrado que un asunto simple se convierta en un galimatías jurídico y legislativo que nadie entiende.

DE ENTRADA el asunto era simple: ceder el servicio de recoja de basura en el municipio de Benito Juárez a una empresa que se encargaría de cobrar al usuario; el problema es que un artículo fantasma apareció por arte de magia en la Ley de Ingresos municipal aprobada por el Congreso y ahora nadie sabe cómo ahuyentarlo.

PORQUE LO más sencillo sería aplicar un exorcismo legal y suprimir dicho artículo, pero los inescrutables vericuetos de la ley lo hacen una solución poco viable, ya que, al igual que Beetlejuice, podría invocar la aparición de un juicio de inconstitucionalidad y hacer más grande el problema.

TOTAL, QUE tras una reunión entre diputados, empresarios, hoteleros y Mara Lezama, se llegó a la solución de siempre: parchar la ley con una enmienda, lo que no garantiza que la madeja se desenrede, pero al menos limpiará un poco el basurero.

AL FINAL, ¿quién sacará la basura? Quién sabe, pero no serán los empresarios, que pese al acuerdo alcanzado seguirán amparados contra el cobro del servicio por si las cochinas dudas…

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DICE CHANITO Toledo que se debe hacer una investigación interna en la Comisión de Hacienda del Congreso para encontrar al culpable de haber metido a la mala la polémica exención de impuestos a casinos, que en caso de ser diputado sería sometido a juicio político.

YA VEREMOS si encuentran al culpable, que de acuerdo con las quinielas podría ser el verde José de la Peña, los morenos María Fernanda Trejo y Wilbert Batún, el azul Eduardo Martínez Arcila o el tricolor Carlos Hernández, o bien ninguno de ellos. ¡Hagan sus apuestas!

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LA IDEA presidencial de no hacer puentes largos con los días festivos para recuperar la memoria histórica de esas fechas, tiene sentido en un mundo ideal que no todos comparten.

SOBRE TODO los empresarios ligados al sector turístico, que tienen en esos días sus mayores ganancias del año, por lo que suprimirlos ‒temen‒ podría afectar seriamente sus negocios. Y no sólo ellos, ya que muchos estudiantes y asalariados perderían también días extra de asueto que anotan ansiosos en el calendario desde que empieza el año.

PUEDE QUE tengan razón. Y hacen bien en pedir aclaración oficial al presidente porque si algo duele en este mundo, es que te pegan en el bolsillo o en las vacaciones.

PERO QUIZÁ el temor sea infundado, pues como innumerables fiestas de XV años han probado, los mexicanos hallaremos la forma de gastar dinero como sea, con puentes o sin puentes.

Y EN el caso de Cancún, podemos estar todavía más tranquilos: el turismo de días festivos no es el grueso de nuestro mercado ni mucho menos afectará el puente sobre la laguna Nichupté, una obra simbólica que no puede suprimirse porque no existe y que, al paso que va y como diría Don Teofilito, ni existirá.